lunes, 20 de junio de 2016

DIARIOS (1914-1923) (FRANZ KAFKA) Y UNA MANERA HUMILDE DE ACERCARSE A LOS MISTERIOS DE LA VIDA

De niño ( y así habría seguido mucho tiempo de no haber topado violentamente con los asuntos sexuales), era tan, inocente y desinteresado respecto a las cosas del sexo, como lo soy actualmente, pongamos por caso, respecto a la teoría de la relatividad



Otro buen ejemplo de cómo utilizar términos científicos en la literatura, además de una lección de modestia sobre dos materias en las que se suele tender más hacia el fantasmeo: los asuntos sexuales y la teoría de la relatividad, como ilustra la siguiente anécdota:
En los años veinte un periodista le dijo al astrónomo británico sir Arthur Eddington que había oído que solo tres personas en el mundo entendían la relatividad general. Eddington se quedó pensativo un instante y replicó:
- Estoy tratando de pensar quién es la tercera persona


lunes, 6 de junio de 2016

SATIN ISLAND (TOM MCCARTHY), COHERENCE Y LA PARADOJA DE SCHRÖDINGER

Este es un problema harto conocido de los antropólogos, definido en primer lugar por un hombre llamado Landsberger: la tribu bajo observación es consciente de estar siendo observada, y sus integrantes alteran su conducta a la vista de ello, representando a menudo las versiones de sí mismos que creen conforman las concepciones que el etnógarfo tiene de ellos. El término técnico de este fenómeno es efecto Hawthorne; aunque en la universidad lo llamábamos siempre la Paradoja del Gato en la Caja. Este apelativo debía su título a la famosa hipótesis concebida por Erwin Schrödinger para ilustrar las consecuencias lógicas de los descubrimientos de Einstein sobre el aberrante comportamiento de los átomos (de hecho, estábamos confundiendo ligeramente dos teoremas científicos distintos, el efecto Hawthorne no tiene en realidad demasiado que ver con la hipótesis de Schrödinger; pero como nosotrosno éramos físicos cuánticos, ni lo sabíamos ni nos importaba). Si (proponía Schrödinger) encerramos un gato en una caja junto a un vial de gas venenoso- digamos cianuro- éste podría o romperse, matando en consecuencia al gato, o permanecer intacto, dejándolo en consecuencia ileso, dependiendo de a través de cuál de los dos orificios eligiese saltar un átomo; pues bien, el átomo sólo elegiría ‘haber saltado’ a través de uno u otro agujero en el momento en que el científico abriese la caja para ver por cuál había saltado éste ‘ya’. En otras palabras, el gato no estaría ni vivo ni muerto, o más bien ‘tanto’ vivo ‘como’ muerto, hasta que el científico, ‘a posteriori’, atisbase dentro para establecer su vida o su ausencia de ésta



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De tanto huir de los tópicos va uno dejando lagunas imperdonables. El gato de Schrödinger es un clásico del que se abusa sin que a veces se utilice del todo bien. Como bien indica el texto se confunden un par de conceptos, pero además adjudica a Einstein la teoría cuántica; esto no es así, de hecho Einstein intentó renegar de ella con su "Dios no juega a los dados"
Para compensar que no hayamos hablado del gato de la caja hasta la entrada número 155 ilustramos también con una escena de  Coherence, una película buena, de ciencia ficción low coast