Estaba concentrado en verter leche en su te, lo hacía tan despacio que se formó un cerebro lechoso que él mismo disolvió con dos golpes de cucharilla.

La difusión es el fenómeno por el que las partículas se mueven de manera espontánea de las regiones de más concentración a las menos concentradas. Puede tratarse, como en el ejemplo del texto, de la difusión de un líquido en otro líquido, pero los ejemplos más típicos son los de gases en gases. Así, la difusión es la responsable de que olamos un perfume que alguien ha abierto en el otro extremo de la habitación. Un perfume o cualquier otro gas, vaya.
La difusión de la que habla Gonzalo Torné (gran fan de este blog, por cierto) en el texto, con esa imagen tan adecuada de cerebro lechoso, es de tipo laminar, es decir, se porduce de manera ordenada y suave. Una vez que se golpea con la cucharilla, el régimen pasa de laminar a turbulento, y el cerebro se deshace en un momento.
Se habla de la difusión laminar de las partículas de las zonas menos a más concentradas pero cuando las partículas son humanas siguen otras leyes que las llevan a reunirse en las mas concentradas y a la vez chocarse con las que se desconcentran. Qué golpes de cuchara las lleva a semejante desconcierto son en estos días el paso de las Cofradías.
ResponderEliminarMucho lío y nada entiendo sobre la física quántica y sobre el comportamiento de la materia y el azar y la necesidad, pero estas particula humanoides de las concentraciones son buena prueba.
Y aquí el perfume difuso es el sonido de las bandas.
Dear Woman
ResponderEliminarPues está muy bien visto, el movimiento de las bullas de Semana Santa, y las de la Feria que nos viene, que también tiene sus bullas es un buenísimo ejemplo de sistema de partículas y con un dron podría analizar el flujo laminar o turbulento en función del número de Reunolds
Saludos cordiales