En el principio de 'Fortunata y Jacinta', Barbarita, la futura suegra de Jacinta es una mujer muy apañada, que se involucra en la educación de su Juanito ayundándole con las tareas del colegio; en estos tiempos hubiera asistido a la reunión con el tutor de principio de curso y quién sabe si formaría parte del AMPA. No lo he puesto, pero también le ayudaba con el latín. La sinalefa del león del Retiro no la pillo. También llama la atención al principio de la novela que Fortunata, en su primera aparición salga comiendo un huevo crudo, como Rocky Balboa en sus desayunos.

También le cultivaba la memoria, descargándosela de fárrago inútil, y le hacía ver claros los problemas de aritmética elemental, valiéndose de garbanzos o judías, pues de otro modo no andaba ella muy a gusto por aquellos derroteros. Para la Historia Natural, solía la maestra llamar en su auxilio al león del Retiro, y únicamente en la Química se quedaban los dos parados, mirándose el uno al otro, concluyendo ella por meterle en la memoria las fórmulas, después de observar que estas cosas no las entienden más que los boticarios, y que todo se reduce a si se pone más o menos cantidad de agua del pozo
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