Una línea de luz se colaba a través de la persiana baja del estudio de mi padre; al levantar la persiana, sin embargo, la luz que entró en la habitación me pareció más débil de lo que indicaba aquella línea.

Está simpático el texto, cómo prometía la intensidad de la luz concentrada y luego perdió fuelle. Ocurre a veces también con novelas que empiezan muy bien y se van diluyendo. En la historia de la ciencia, la interacción de la luz con las rendijas ha sido importantísima. Hay un experimento muy famoso, el de Young o de la doble rendija, que demóstró la naturaleza ondulatorio de la luz, definitivo en la controversia sobre su naturaleza y la dualidad onda-corpúsculo. Volcar la luz sobre la materia y ver qué ocurre fue lo que dio lugar a la caída de la Física clásica con fenómenos tales como la catástrofe ultravioleta, el efecto fotoeléctrico o la radiación del cuerpo negro.
Las novelas de Patrcio Pron tienen siempre títulos muy largos y precisamente la última que ha escrito está relacionada con el tema de hoy, se llama En todo hay una grieta y por ella entra la luz, a cuya presentación en Sevilla acudí el pasado mes de mayo. Estuvo muy bien












































