De pronto, en medio del silencio que los
rodeaba, él tuvo una idea. Extrajo de un bolsillo el billete de cinco
libras que le había dado la señora Palfrey. Lo alisó con cuidado sobre
su pierna y, sosteniéndolo de un extremo, lo agitó delante de Rosie.
—¿Conoces este truco? —preguntó. Y como ella no
respondió, prosiguió—: Pensarás que es demasiado simple. De hecho, dirás
que el simple soy yo por pretender enseñártelo. Pero no estés tan
segura. Lo único que debes hacer es tratar de atraparlo cuando lo
suelte, y si lo logras, te lo quedas.
Ella lo miró con asombro; era la primera vez que cambiaba su expresión de desprecio.
—¡Vamos! —dijo él, alentándola como si hablara con una niñita—. Solo tienes que atraparlo con la patita.
Soltó el billete y ella lo atrapó entre el pulgar
y el índice, mientras lo miraba sin entender. Luego la muchacha
recuperó su mueca de desprecio y ahora era él quien la miraba con
desconcierto.
—Es la primera vez que me pasa —dijo él.
Los cálculos que yo he hecho en la pizarra de mi clase son para un
billete de 5 euros, pero el de 5 libras del que habla el texto es de
tamaño muy parecido. En caída libre tardan 0,16 segundos, como puede
verse en el vídeo. Superior al tiempo de reacción de un humano promedio,
que oscila entre 0,25 y 0,35 segundos. Es la razón por la que casi
nadie consigue coger el billete antes de que caiga y era un método
clásico de timo en las ferias, como los trileros.
Teóricamente, quien consigue atrapar el billete es porque reacciona
‘antes’ de tiempo, igual que en atletismo se considera salida nula si el
corredor, aun saliendo después de la seña, lo hace antes de 0,1
segundos después de la misma.