lunes, 25 de mayo de 2026

LOS EXTRAÑADOS (JORGE FREIRE) Y EL SUDOR

 La camisa de tela se adhiere a su pecho empapado como una segunda capa de piel. ¡Qué exhibición de glándulas sudoríparas! ¡Qué derroche de sales minerales y aminoácidos mezclados con ginebra y zumo de limón! Se advierte a un par de metros la presencia sulfurosa del etanol. Los metabolitos que afloran en la abundosa trasudación dejan un aroma avinagrado que con rostro avinagrado ventea la señora Wharton

El sudor no tiene buena fama, pero es el menos plebeyo de los fluidos que elimina el aparato excretor. Es técnicamente un líquido inodoro, como el butano o el permanganato. La exhibición de glándulas sudoríparas a la que hace referencia el texto corre a cargo de F. Scott Fitzgerald en una visita que hizo a Edith Wharton. Además de secretar el sudor, estas glándulas tienen otra función protectora, formando el manto ácido de la piel, coartada de los partidarios de no ducharse mucho.

Aunque es supuestamente inodoro y agua en casi su total composición, sí que huele por las bacterias de la piel y sí que influye lo que uno ha comido y/o bebido. Hay un olor a sudor caracterísitico que es el olor a porro, de los más desagradables y tiene que ver con los terpenos, unas sustancias presentes en ciertas frutas o por la flora bacteriana de la piel. También puede ser debido a que se haya fumado algún porro, ojo.

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