lunes, 22 de diciembre de 2025

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA (GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ) Y LA FAMILIA PROUST

 

…fue alumno del epidemiólogo más destacado de su tiempo y creador de los cordones sanitarios, el profesor Adrien Proust, padre del grande novelista.

El doctor Juvenal Urpino, uno de los personajes de esta novela, no me atrevo a decir el protagonista, fue alumno de Adrien Proust, padre de Marcel Proust. Apropiado para una bitácora que trata sobre las relaciones entre ciencia y literatura. Si estas dos ramas del saber siempre se han mirado con cierto recelo, ¿qué pensaría Adrien de su hijo literato? En mi propia familia, donde mi padre fue siempre un gran admirador de Proust hijo, se dio la evolución inversa: de padres de letras salimos todos los hijos de ciencia. Pequeñas rebeliones que la vida ofrece.

Hay una ley muy importante en Química, la ley de Proust o de las proporciones constantes, debida al francés Joseph Proust, un personaje que pasó casi toda su carrera profesional en España y que es una pena que no esté relacionado familiarmente  ni con Adrien ni con Marcel, porque hubiera sido un cierre perfecto para esta entrada

lunes, 8 de diciembre de 2025

YO QUE NUNCA SUPE DE LOS HOMBRES (JACQUELIBE HARPMAN) Y EL DÍA SOLAR APARENTE

 —Nos fijaremos en la puesta del sol: lo tomarás como hora cero y nos dirás cuánto tiempo ha pasado hasta la puesta del sol de mañana. De una puesta del sol a otra hay un día entero, ¿no?

—No lo sé —dijo Dorothée—. ¿No depende de las estaciones?

Se lanzaron a una discusión confusa en la que no entendí nada. Los días se alargaban en verano, se acortaban en invierno, pero de una puesta de sol a otra siempre había, o nunca había necesariamente, veinticuatro horas. Ninguna de ellas tenía las ideas demasiado claras sobre el tema, ni siquiera Théa, que era la más instruida

La protagonista de esta novela mide el tiempo con el latido de su corazón, pero necesita calibrarlo. La duración de un día varía mucho con las estaciones, entendido el día como lo contrario de la noche. Pero la duración del día solar aparente, es decir, el tiempo que transcurre entre dos salidas del Sol consecutivas, varía poquísimo a lo largo del año, así que es un método excelente para ajustar el reloj. Varía en torno a un minuto nada más, debido a que la órbita de la Tierra es elíptica y a que el eje terrestre está inclinado.