lunes, 17 de julio de 2017

STEPHEN HAWKING (PARADE), MARADONA Y EL DESEQUILIBRIO CUERPO-MENTE

Volaré, yo volaré 
encajado en un traje blanco 
yo volaré 
Y flotaré, sí, flotaré 
hacia el centro de un agujero negro 
yo flotaré 
Stephen Hawking me dijo todo esto 
Stephen Hawking cayendo desde el cielo 
Romperé, si, romperé 
las barreras que me sujetan 
yo las romperé 
Quien sabe que, quien sabe ya 
la velocidad del pensamiento 
dónde me llevará 
Stephen Hawking me dijo todo esto 
Stephen Hawking cayendo desde el cielo 
Con el volumen de una nova 
con la tensión de un Big-Bang 
estoy vivo y lo estaré 
por mucho tiempo más 
Stephen Hawking predijo todo esto 
Stephen Hawking cayendo desde el cielo



Siempre que pienso en Stephen Hawking (en la película "La teoría del todo" pronunciaban Steven) y en una mente tan privilegiada en un cuerpo tan humillado me acuerdo del caso totalmente opuesto: Maradona, cortito de luces pero con unas condiciones físicas innatas superdotadas, Cuando Maradona estaba bien, como decían sus preparadores, era como un gato, sólo le hacía falta comer y dormir.
Me parece a mí que, entre estos dos casos extremos, lo razonable es que haya más equilibrio entre estas dos facetas.

lunes, 3 de julio de 2017

EL YO ANTAGÓNICO (LIONEL TRILLING) Y LA ARROGANCIA DE LA FÍSICA DEL SIGLO XIX

Los lectores de inclinaciones literarias, que tienen como elemento de su ‘pathos’ la convicción de que son perseguidos por la ciencia[1], darán especial importancia a las partes de la novela que exponen la arrogancia y las contradicciones y los absurdos de la ciencia física de la época. Todo el que ha estudiado literatura sabe que la ciencia física era la base del materialismo vulgar del siglo XIX. A este respecto conviene recordar que Flaubert  no tenía una hostilidad de principios contra la ciencia como tal, sino todo lo contrario. Flaubert toma nota de las ridículas afirmaciones que puede hacer la ciencia, pero gran parte de la confusión que experimentan Bouvard y Pécuchet es el resultado de su propia ineptitud o ignorancia más que de la inadecuación de la propia ciencia. No es culpa de la botánica (aunque pueda ser culpa de un libro de texto concreto y elemental sobre botánica) que ellos crean que todas las flores tienen pericarpio y lo busquen en vano en los ranúnculos y en las fresas salvajes

[1]No se ha comprendido suficientemente  que los hombres de ciencia tienen un ‘pathos análogo’-¿homólogo?- para apoyarlos en sus propios problemas: creen que son perseguidos sistemáticamente por las humanidades


Dejemos a un lado los recíprocos 'pathos' entre ciencias y humanidades, tan contrarios al espíritu de este blog. La novela Bovard y Pécuchet ya ha sido tratada aquí, de su lectura no se desprende ninguna imagen negativa sobre la ciencia, sino más bien,como sugiere el texto contra los patanes protagonistas.
Con respecto a la arrogancia de la Física es famosa la frase de Kelvin: "No hay nada nuevo por descubrir en la física actualmente. Lo único que queda es tener mediciones más precisas" pronunciada en 1900, es decir, justo antes de que la Física clásica estallara en pedazos