Poco hay que añadir a un texto como este, tan cargado de sinalefas, como diría un amigo de mi hermano. Tan solo quiero hacer notar a los seguidores de este blog, a los que siento de manera muy cercana, casi como si fuéramos una familia, cómo siempre cito a los autores de los libros y no hago lo propio con los autores de la teoría científica en cuestión. Me he dado cuenta de ello hace poco y creo que me he dejado llevar por esa tendencia que hace creer que la autoría de una obra de arte conlleva un mayor grado de posesión para su autor que la de una ley científica. O, dicho de otro modo, que no hay un Teddy Bautista encargado de recaudar dinero para los herederos de Einstein o cualquier otro cuando alguien utiliza sus hallazgos.
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