Phyl se está dando un buen paseo por ella, y de vez en cuando levanta mis gafas para verlo todo mejor. Adam se da cuenta y dice:
¿Eres hipermétrope o miope, Phyl?
Ella se ríe, nerviosa
¡Hipermétrope, miope, y de todo!, contesta, y luego se fija en una vitrina del centro de una de las paredes

¡Qué gran novela esta! Un sábado leí la reseña de Rodrigo Fresán en El Cultural del ABC y el lunes ya estaba un flamante ejemplar en la también ejemplar Biblioteca de El Cerro del Águila, mi biblioteca de cabecera.
La tal Phyl, para hacerse pasar por bibliófila, se ha puesto las gafas de otra perosona, y por eso se las tiene que levantar para poder ver bien. Las sospechas de Adam están fundamentadas, no es posible padecer de manera simultánea miopía e hipermetropía, ya que son defectos opuestos. En la miopía, el globo ocular es demasiado grande y la imagen se forma antes de la retina, por erso se corrige con lentes divergentes. En los hipermétropes es justo al contrario, globos oculares pequeños y el cruce de los rayos se produce detrás de la retina. Yo soy un miope profundo y mi señora hipermétrope empedernida, y nuestra descendencia se va librando de momento, han hecho la media de nuestros globos oculares, digamos
La tal Phyl es una buena sofista, capaz de salir del apuro con tal de quedar como una intelectual, como cuando había que llevar El pais bajo el sobaco.en las mañanas dominicales.
ResponderEliminarLos curiosos tamaños y apaños de los globos oculares y las técnicas quirúrgicas tan evolucionadas que tenemos para preservar lo que decía Machado
El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas,
es ojo porque te ve
Dear Woman
ResponderEliminarHay que decir, en defensa de Phyl, que no se pone las gafas por vanidad sino para investigar un crimen. De los cortos de vista me gustan las expresiones populares tiupo ver menos que Pepe Leches o que un topo de escayola
Saludos cordiales