Estaba concentrado en verter leche en su te, lo hacía tan despacio que se formó un cerebro lechoso que él mismo disolvió con dos golpes de cucharilla.

La difusión es el fenómeno por el que las partículas se mueven de manera espontánea de las regiones de más concentración a las menos concentradas. Puede tratarse, como en el ejemplo del texto, de la difusión de un líquido en otro líquido, pero los ejemplos más típicos son los de gases en gases. Así, la difusión es la responsable de que olamos un perfume que alguien ha abierto en el otro extremo de la habitación. Un perfume o cualquier otro gas, vaya.
La difusión de la que habla Gonzalo Torné (gran fan de este blog, por cierto) en el texto, con esa imagen tan adecuada de cerebro lechoso, es de tipo laminar, es decir, se porduce de manera ordenada y suave. Una vez que se golpea con la cucharilla, el régimen pasa de laminar a turbulento, y el cerebro se deshace en un momento.
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