lunes, 19 de enero de 2026

ALGO HA PASADO (JOSEPH HELLER) Y LA PIAMADRE

 Los forros del cerebro. (Cómo me duelen los forros del cerebro). Los forros de mi cerebro son tres y reciben el nombre colectivo de «meninges». Lo recubren por fuera. El más profundo se llama «piamáter». Es una membrana delicada, fibrosa, altamente vascular (atestada de venas y capilares, me imagino). Siento presión sobre ella desde dentro. Hay cosas que burbujean y la empujan, como si estuvieran a punto de explotar. A veces me recuerda una fondue de queso. La piamáter, reforzada por las otras dos capas, la aracnoides y la duramáter, se resiste denodadamente contra esa presión expansiva de mi cerebro y la rechaza. A veces hay dolor. El nombre «piamáter» deriva de una traducción imperfecta al latín de ciertas palabras árabes que significaban (ja, ja) «tierna madre»

Cuando en la propia novela (¡gran novela esta!, por cierto) se explica el concepto científico citado mi papel como comentarista queda ya muy limitado. Diré que tiene su sentido, fisiológico y metafórico, que la piamadre, la capa más tierna, más blanda sea la que está en contacto directo con el cerebro, y que sea la duramáter, la madre dura la más externa. En mi experiencia como profesor observo que las maters y los paters andan (andamos) a veces confundidos sobre cuándo ser duros y cuándo píos.

Añadiremos que la piamadre no solo recubre el cerebro sino también la médula espinal y que Piamater es también un vino muy popular de Málaga

2 comentarios:

  1. Señor, señor ! cuanto más fisiología conozco con este blog, más miedo tengo. Tengo un rebullir y unos picores en la piamater que espero que la duramater se comporte.
    Vivía una más tranquila cuando el cuerpo era sólo el templo del Espíritu santo y las madres pías cantábamos moviendo al compás, con fervor, la cabeza con sus tres forros .
    La médula tiene una hermana fonética que es el meollo, que parece más de pobres , como cogollo y repollo pero todos somos hijos del latín y herederos de su gloria

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  2. Dear Woman
    No sufra, a los órganos internos de nuestro cuerpo les da igual que sepamos o no de su existencia, van a su aire. Como los alimentos de la nevera viven tranquilos en su oscuridad hasta que alguien abre la puerta y entonces disimulan al ser vistos.
    El meollo es una redundancia egocéntrica, ñiaaaaaaaaaaaaa

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