lunes, 4 de mayo de 2020

LLAMADA PARA UN MUERTO (JOHN LE CARRÉ) Y EL TEOREMA DE ROUCHÉ-FROBENIUS

Hay cabos sueltos por todas partes. No es trabajo de policía. No se ha comprobado nada. Es como el álgebra.
¿Qué tiene que ver el álgebra con eso?
Primero hay que demostrar lo que se puede demostrar. Encontrar las constantes. ¿Fue ella realmente al teatro? ¿Estaba sola? ¿La oyeron volver los vecinos? Si es así, ¿a qué hora? ¿De veras Fennan volvía tarde los martes? ¿Su mujer iba siempre al teatro cada quincena, como dijo?



Está muy bien que los detectives apliquen métodos matemáticos.No se puede uno poner a calcular o a investigar a lo loco. Primero hay que ver si el asunto tiene solución, es decir si el sistema de ecuaciones planteado con los datos de la investigación es compatible, como dicen los matemáticos. ¿Para qué afanarse si un asunto no tiene solución?

7 comentarios:

  1. Las novelas de Le Carré que he leído o empezado a leer me resultan áridas pero las constantes algebráicas de las que habla en ésta me han animado. Saber si la señora de Fennan iba sola, si iba al teatro, si los vecinos estaban pendientes de sus idas y venidas, me gustaría saberlo y la novela tendría su vidilla. Me parece que la voy a leer aunque no sé quien es el muerto o la muerta. Y la expresión de cabos sueltos me parece muy nuestra, muy buena traducción de quien fuere. No sé si el origen son los cabos naúticos de cuerdas que en los barcos se deben amarrar bien probablemente para que las velas queden fijas, o los puntos de las labores femeninas de media que si se escapan producen un deterioro de la prenda tejida. Aunque parezca baladí el origen, no lo es pues daría pie a un estudio sobre la influencia de la división del trabajo y el patriarcado. Con menos se hace.

    ResponderEliminar
  2. Dear Woman
    Yo creo que sólo he leído esta, y además la leí en inglés, y cuando la leo en inglés y noto que no hay flow, siempre pienso que es culpa mía y no del autor
    Son interesantes las dos teorías sobre los cabos sueltos, las dos cuadran muy bien. Algunos filólogos apuntan una tercera posibilidad: cuando en un puerto atraca un barco y los cabos de la marina van a la ciudad relajarse, a "soltarse", de ahí viene la expresión hay muchos cabos sueltos, que indica una flojedad y laxitud en las normas.
    Quizá podemos incluir esta teoría como anexo al estudio sobre la división del trabajo y (hetero)patriarcado que usted comenta
    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  3. Estimado M. Partre,
    ¿Para qué afanarse si no hay solución?. Razonable conclusión. Lo malo es que no siempre se dispone de un teorema como el de Rouché-Frobenius que nos ayude a conocer si hay o no soluciones. Hace mucho tiempo que lo estudié (sólo con el nombre de Teorema de Rouché), pero creo que el sistema planteado por sus ilustradores es compatible y determinado (si no me equivoco, las dos matrices son de rango tres), por lo que podría merecer la pena esforzarse en resolverlo.
    También hace años que leí la novela a la que hace referencia, tantos que no recuerdo quién era el muerto; aunque sí, que recibió una llamada telefónica que es clave para resolver el misterio. Esta fue una de las primeras novelas de Le Carré (Mr. David Cronwell), anterior a “El espía que surgió del frío” que le dio la fama y mucho dinero; tanto como para hacerse un chalet en Suiza, desde el que escribió un estupendo libro de memorias, construido a base de relatos de las peripecias vividas en su azarosa y larga vida. En inglés se titula “The pigeon tunnel”, a consecuencia de la imagen indeleble que le dejó un suceso de su adolescencia, que relata en el prefacio. En español lo titularon “Volar en círculos”, con el desahogo que caracteriza a muchos de los traductores de títulos de libros o de películas. Es el libro de Le Carré que más me ha gustado porque sus novelas, también a mí, me resultan un poco áridas.
    Un afectuoso saludo.

    ResponderEliminar
  4. Mr. David Cornwell, no Cronwell. Perdón por el error.

    ResponderEliminar
  5. Estimado Capt. Flint
    Qué buena memoria para las matemáticas. Yo de este teorema no me acordaba en absoluto, y tuve que consultar con la asesora matemática de este blog. Como ve, este blog es una obra coral, que cuenta con una amplia nómina de asesores, ilustradores, traductores...
    Yo apenas recuerdo el teorema de Bolzano
    Lo de para qué afanarse me recuerda, no sé por qué, a un relato de Julio Llamazares sobre el famoso penalty que falló Djukic. El relato se llama "Tanta pasión para nada" y que remite a su vez (y esto me lo recuerda ahora Internet) a un verso de César Vallejo "¡tanto amor y no poder nada contra la muerte!
    Tomo nota del libro de Carré que comenta. Yo vi hace poco la película "El jardinero fiel", que está basada en una novela suya.
    Y aunque no venga a cuento recomiendo a los lectores el libro que acabo de terminar: Rialto, 11, de Belén Rubiano, la historia de una librera sevillana, buenísimo
    Un saludo cordial

    ResponderEliminar
  6. Muy interesantes todos los comentarios, como siempre.
    Y me encantan las tres versiones de la expresión cabos sueltos. Me cuentan una cuarta, de un maestro, que al corregir los trabajos de lengua, rodeaba los fallos con un círculo. Una vez, cuando iba a entregar el trabajo corregido a un alumno, vio que se le había pasado rodear la palabra cabo en la expresión " yo no cabo aquí" donde debía decir "yo no quepo aquí". Y, antes de devolverle el trabajo, le dijo que se había dejado un cabo suelto. Este maestro, a partir de entonces, usaba esa expresión cada vez que revisaba los trabajos de sus alumnos, y se decía a sí mismo "cuidado, no vayas a dejar ningún cabo suelto"
    Es una versión más forzada, es verdad, pero ya quedaban pocas posibilidades.
    Gracias por la recomendación del libro Rialto, 11. Precisamente, tenía yo muchas ganas de leerlo.
    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  7. Bueno, Agnes, espero que esa anécdota que cuenta sea verídica, como las de Paco Gandía. Porque precisamente ayer llamó al teléfono del blog una lectora interesándose por la teoría marinera de los cabos sueltos, puesto que se había creído al 100% su verosimilitud filológica.
    Ahora voy a contar la cuarta hipótesis sobre los cabos sueltos, esta sí, totalmente verídica. Tiene que ver también con los marineros.
    Como sabéis, los cabos geográficos son muy importantes en navegación, para poder orientarse. En días muy malos, con mucha lluvia y poca visibilidad, los marineros no pueden avistar ni atisbar los cabos a los lejos, y eso vuelve muy errática su trayectoria. Entonces, se les ve murmurando quejumbrosos por cubierta: ¡hay cabos sueltos!
    Yo tuve un alumno morito que me decía que yo era su profesor de pollo de Matemáticas, en vez de apoyo. Nunca le corregí, porque me gustaba mucho ese título
    Vengaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

    ResponderEliminar