—¿No pasa nada por comer tantos huevos revueltos y tortillas y tal?
—¿Qué iba a pasar? —me preguntó.
—¿No son malos para el colesterol o algo así?
—Eso era antes —me dijo—. Ahora todo ha cambiado.

Es cierto, los consejos de los nutricionistas cambian con el tiempo. Ha pasado con los huevos, con el pescado azul y con otro alimentos. Como no es una ley fija sino que está sometida a variaciones caprichosas, considero que lo más sensato es acogerse a la versión que más le convenga a uno en función de sus gustos, En este caso particular me resulta muy difícil pensar en que los huevos, en cualquiera de sus presentaciones, sean malos para la salud.
Aprovecho para recomedar esta novela, que tiene todas las cosas que me gustan en las novelas: entre 200 y 300 páginas y una historia agradable.
Yo creo que estos cambios entran en una terapia de la industria de psicólogos que, como las farmacéuticas con las penicilinas de nueva generación, quiere que "crezcamos" y no anquilosemos ideas. Y juntas todas las industrias nos llevan pacá y pallá.
ResponderEliminarEl bloguero ha andado un poco corto de datos pues el huevo es potentísimo nutriente, igualmente el artista se ha escaqueado pero es que ha llovido mucho y hasta las gallinas cacareaban pidiendo ese sol fuente de vida , como un huevo frito tantas veces representado.
En tiempos patriarcales se decía , valorando las dos cosas, "cuando seas padre, comerás huevo"
Dear Woman
ResponderEliminarEs cierto que mi comentario de esta quincena ha estado un poco escaso, intentaré enmendarme, bien es verdad que tampoco suelo escribir tesis doctorales
Vengaaaaaaa