Los forros del cerebro. (Cómo me duelen los forros del cerebro). Los forros de mi cerebro son tres y reciben el nombre colectivo de «meninges». Lo recubren por fuera. El más profundo se llama «piamáter». Es una membrana delicada, fibrosa, altamente vascular (atestada de venas y capilares, me imagino). Siento presión sobre ella desde dentro. Hay cosas que burbujean y la empujan, como si estuvieran a punto de explotar. A veces me recuerda una fondue de queso. La piamáter, reforzada por las otras dos capas, la aracnoides y la duramáter, se resiste denodadamente contra esa presión expansiva de mi cerebro y la rechaza. A veces hay dolor. El nombre «piamáter» deriva de una traducción imperfecta al latín de ciertas palabras árabes que significaban (ja, ja) «tierna madre»

Cuando en la propia novela (¡gran novela esta!, por cierto) se explica el concepto científico citado mi papel como comentarista queda ya muy limitado. Diré que tiene su sentido, fisiológico y metafórico, que la piamadre, la capa más tierna, más blanda sea la que está en contacto directo con el cerebro, y que sea la duramáter, la madre dura la más externa. En mi experiencia como profesor observo que las maters y los paters andan (andamos) a veces confundidos sobre cuándo ser duros y cuándo píos.
Añadiremos que la piamadre no solo recubre el cerebro sino también la médula espinal y que Piamater es también un vino muy popular de Málaga
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