Le pone buena voluntad la profesora y pone el clásico ejemplo de la reacción del bicarbonato con el vinagre para formar CO2 y la reacción es endotérmica, efectivamente, pero Milo Murphy siempre la lía.
Se sobrepone a algunos contratiempos y acaba protagonizando un video clip a lo David Bowue muy chulo
Una
sola cosa aprendida de él le hubiera bastado para sentirse en paz
como padre. Una sola. Un padre tiene un crédito que no es infinito,
descrito por una curva convexa cuyos máximos se sitúan al principio
y al final de la vida del hijo. Sobrepasado ese límite, el hijo se
niega a captar más del padre, y está obligado a aprender la lección
por otros medios o a ignorarla para siempre. Pero él no tenía la
sensación de haber legado nada en absoluto a Gonzalo. La curva que
los relacionaba parecía una línea horizontal pegada al eje de las
equis. Nunca había tenido crédito
Pues nos gusta poner buenos ejemplos de cómo la ciencia y algunas de sus herramientas pueden ayudar a afinar una idea. Otra cosa es que uno esté de acuerdo con la forma de esta curva. Yo creo que hay dos tipos de influencia del padre en el hijo, una es aquella en la que el hijo es consciente de haberla adquirido y la otra, por definición imposible de calibrar, aquellas cosas que hemos heredado o aprendido sin saberlo. Siempre me ha gustado esta frase de Sándor Màrai sobre sus antepasados en sus memorias: Tengo que hablar de los
muertos, así que debo bajar la voz. Algunos están completamente
muertos para mí; otros sobreviven en mis gestos, en la forma de mi
cráneo, en mi manera de fumar, de hacer el amor, de alimentarme:
como y bebo ciertas cosas por encargo de ellos. Son numerosos.
En su momento definí esta novela, Un Papa sevillano, como una mezcla de Gramática parda, de Hortelano y Poderes terrenales de Burgess
El
contenido del capítulo que leía en esos momentos era éste:
mientras el obús que lleva a los exploradores hacia la Luna viaja
por el vacío muere uno de los animales que se encuentran a bordo, un
pequeño foxterrier. Después de algunas dudas, los exploradores
deciden arrojar el cadáver a través de la hermética escotilla. Así
lo hacen; luego, al mirar por la espesa ventana de vidrio, advierten
con horror que el cuerpo del perro vuela paralelamente a ellos por el
espacio. No cae, porque conserva la velocidad del obús, así como un
objeto arrojado por la ventana de un tren en movimiento conserva la
velocidad del tren; y fuera de la atmósfera terrestre no hay ninguna
clase de fricción que pueda frenar el movimiento.
Gradualmente,
el cadáver va separándose de la ventana, impelido por la
persistencia del suave envión que lo había arrojado por la
escotilla; pero aunque retrocede lentamente, conserva su velocidad
paralela y sigue frente a la ventana.
El perro muerto se
ha convertido en un planeta o en un meteoro que seguirá girando
sobre su oscura órbita elíptica alrededor de la tierra,
eternamente.
Pues he encontrado este texto que es ya por sí solo toda una entrada de blog, ya que el propio Koestler comenta el contenido científico del texto de Verne. Recomiendo toda la autobiografía de Arthur Koestler como método de de conocimiento del siglo XX, ya que el tío se metía en todos los embolados posibles. Tanto era así, que recuerdo de joven leer estas memorias y contarle a mi hermano en nuestra habitación compartida todas sus peripecias, incluida una experiencia mística en la cárcel de Sevilla, buen sitio, Los Arcos para las experiencias místicas. Mi hermano le apodó 'el fantasma', porque no podía creer que fuera cierto todo lo que contaba. No voy a hacer spoiler de cómo termina la autobiografía y la propia vida de Koestler.
Pero
el hecho de que los imanes se juntaran con un fuerte clic metálico
siempre que los arrimaba, o que atrajeran todas las cosas de hierro-
grapas, ganchos, agujas, monedas- no me resultaba extraño, pues al
fin y al cabo eran unos imanes iguales a los que había visto en la
cooperativa de Electrobobinas de Ghiocei, cuando en el sexto curso
saltábamos la valla para hurgar entre los montones de deshechos del
patio. El milagro acompañado a veces por una especie de pánico
empezaba en el momento en que, al cambiar la posición de los imanes,
aparecía de repente entre ellos una almohadilla elástica invisible
y, pro mucho que intentaras acercarlos, se alejaban el uno del otro
como si esa almohadilla fuera un bloque de hielo transparente que se
estuviera derritiendo. Era la primera prueba de que en el mundo hay
cosas que no puedes ver con los ojos y que, sin embargo, están ahí,
que, como cualquier otro objeto, bloquean tu paso y ocupan una zona
del espacio con la misma legitimidad hastiada con que lo harían una
mesa o un vaso. Esos dos imanes detectaban entre ellos un fantasma,
una irrealidad, abrían una puerta hacia otro mundo de
imposibilidades concretas y palpables. En ese momento habrías
querido coger con la mano, como a un gorrión enfermo, aquella
almohadilla regordeta, y jugar con ella como si fuera una pelota de
goma, pero su existencia se te antojaba unida a la de los dos imanes
de forma tan fuerte e indisoluble como parece unida a nuestros ojos
la propia realidad.
Ya dije algún día que textos como este servirían como cita introductoria en el capítulo de campo magnético de un manual de Física. Otra utilidad es que cuando yo explique el campo magnético y el fenómeno que se comenta deje caer en clase expresiones como 'almohadilla elástica invisible como un gorrión enfermo' y confiar en que algún alumno aprecie la cursilería.
Este párrafo de Cartarescu me gusta por dos motivos. Primero porque consigue una de las funciones de la literatura: hacer visible lo invisible. Y también me gusta porque narra el asombro infantil de los primeros descubrimientos, un sentimiento que tanto la ciencia como la poesía reclaman para sí
La mayoría de los
tratamientos de pito que Jenny veía se aplicaban a soldados. El
Ejército de los Estados Unidos no empezó a beneficiarse del
descubrimiento de la penicilina hasta 1943 y muchos soldados no la
conocieron hasta 1945. En el Boston Mercy, en los primeros meses de
1942, por lo general, los pitos se trataban con sulfamidas y
arsénico. Para la gonorrea se usaba sulfatiazol, diluido en enormes
cantidades de agua. Para la sífilis, en los tiempos anteriores a la
penicilina, aplicaban neoarofenamina; Jenny Fields consideraba que
ese era el fin al que podía conducir el sexo: introducir ‘arsénico’ en
la química humana con la intención de purificar la química.
Gran descubrimiento la penicilina, sí señor. Según cuenta Fleming se produjo el 28 de septiembre de 1928, aunque no está del todo claro que el descubrimiento fuera tan casual como se cuenta. El mundo según Garp es una novela muy buena, pero no recomendada para padres con tendencia a preocuparse. En el prólogo, John Irving intenta contestar a las dos preguntas más odiadas por los escritores según él: ¿de qué trata la novela? y ¿es autobiográfica?
...porque
vaya, estando como estamos a mediaos de octubre, anda siendo un
tiempo malo, vengan agua y frío. Aunque luego limpie y a lo mejor
duran los días buenos hasta el Niñodió, como el año pasado, de
momento ni que estuviéram n´el Norte, yo digo que es verdá, que
las miasmas atómicas están echando a perder la Naturaleza, que es
sabia, y el daño que llevarán hecho por esos mares con tanta
esplosión de prueba de mierda, y además que tiran el petróleo al
agua y eso mata, de golpe o poquito a poco lo que sea, ¿es así o no
es así? La merluza, no sé si viste el otro día en la tele que cada
vez entra menos y que la que entra es peor. Es que también somos
muchas bocas, una cosa mala. Como que en el mundo hay ahora tantos
vivos como muertos; tú cuentas la gente, a ver si me explico,
cuentas la gente que ha habido de Adán y Eva hasta hot, ¿no?: pues
tantos como se han muerto desde entonces, están ahora comiendo, que
venía en el Diario. O sin comé. Una cosa mala.
El Cazón habla lavangelio sobre estos temas tan controvertidos. Algún día se valorará en su justa medida cómo la ciencia ha enriquecido las conversaciones sobre el tiempo, antes sosas y repetitivas. Ahora puedes aliñarlas con un par de conceptos científicos, como por ejemplo, la sensación térmica, de la que ya hablamos en su momento.
-
La cosa no funciona así. No es como lanzar una moneda al aire, sabes
-
Entonces, ¿cómo funciona?- A Miles sí le parecía que era como
lanzar una moneda, y no veía razón alguna para que su padre
utlizara tan dudosa lógica sólo porque era adulto
Max
le miró, sonriendo de nuevo, aunque Miles deseó que no lo hubiera
hecho
-
Es más como tirar los dado-dijo Max-. Pero unos dados sin números.
Un cubo tiene seis caras, ¿no? En nuestra familia, cinco caras del
cubo llevan escrita la palabra ‘chico’ y una sola ‘chica’. Si
tuvieras que apostar dinero, ¿tú qué dirías?
Miles
hizo sus cálculos. Al cabo de un tiempo dijo:
-
¿Cuántos hijos tiene tío Pete?- El hermano mayor de su padre se
había mudado al oeste, a Phoenix (Arizona), hacía veinte años
-
Cuatro. Todos chicos
Miles
asintió y dijo:
-
Y tú me tienes a mí
-
También eres un chico, si no recuerdo mal
-
Son cinco seguidos. Chica ponía en la sexta cara, ¿no?
La cosa no funciona de ninguna de estas maneras, creo yo. La probabilidad de tener niño o niña es del 50% y no depende de los niños que se tengan antes o después ni de los que tenga tu tío, por supuesto. La ley de los grandes números dice que el número de niños se aproximará a la mitad del de niñas cuando el número de hijos sea enorme. Pero sólo se cumple para números enormes, todo conocemos la típica familia de 9 niños de tanto buscar la niña. Con la pequeña muestra familiar de la que se habla, se trata de puro azar, es decir, que sí sería como lanzar una moneda al aire, un 50%
En Pisa no veréis torre
ninguna, porque el campo que rige y en que se constituye toda obra
arquitectónica, el ámbito en que cobra figura toda torre, es el
espacio sujeto a la ley de la gravedad, y el único ademán capaz de
hacerla torre y hacérnosla presente como torre es el aplomo. Quien
sí, en cambio se ve es a Galileo, y tan intencionada y
peligrosamente columpiado en aquellos más altos balaustres de la
parte que está mirando al suelo, que no parece sino que la torre,
vencida de expectación y reverencia ante el gran experimento, acaba
de inclinarse para siempre por el solo peso de aquel sabio rey de la
ley de la gravedad
No sabemos si esta famosa historia es cierta o no, pero en un sólo experimento se demuestra que la física aristotélica falla, y que los cuerpo caen a la misma velocidad independientemente de su masa. Con casos más extremos, como una pluma y una moneda, habría que reproducir el experimento en condiciones de vacío, para que no intervengan las fuerzas de fricción. Esto es lo que Mike Seaver explica a Leo Di Caprio en esta escena:
cuando
las pruebas, las figuras, se alinearon frente a mi;
cuando
me mostraron los mapas celestes y las
tablas
para sumar; dividir y medir;
cuando,
sentado, escuché al astrónomo
hablar
con gran éxito en el salón de conferencias,
de
repente, sin motivo, me sentí cansado y enfermo;
hasta
que me levanté y me deslicé hacia la salida, para caminar solo,
en
el mismo aire húmedo de la noche,
y
de cuando en cuando,
mirar
en silencio perfecto a las estrellas
Para empezar el año nuevo sin cansarnos mucho dejemos el comentario de esta entrada a Aldous Huxley, quien en Ciencia y literatura escribió sobre este poema:
Para algunas personas la
contemplación de las teorías científicas es una experiencia casi
tan maravillosa como estar enamorado o contemplar un atardecer.
Whitman no se contaba entre ellas. Como ser que gozaba y sufría, los
hechos y las hipótesis de la astronomía lo dejaban frío; prefería
el silencio y las estrellas. En el caso de un poeta, esta es una
predilección completamente legítima
Pues la reacción la explica bastante bien Daniel Craig, se nota que ha sido James Bond. Escenas como estas son las culpables de que los alumnos nos exijan fuegos artificiales a los profesores de Química cuando los llevamos al laboratorio
Los “sentimientos” tienen
poco que hacer aquí: son epifenómenos, construcciones de una
cultura en un momento de su historia, que varían de un espacio a
otro y de un tiempo a otro y que incumben o comprometen solo a alas
superficie. Son como el excipiente que permite la existencia de un
poema y llama la atención de posibles lectores- también de uno
mismo al escribirlo-, pero que no debe confundirse con lo importante,
el principio activo, el mar de fondo que trabaja y se afana y tira de
nosotros bajo la superficie inmóvil
"Sabemos del amor por lo que alumbra/ por lo que tuerce y acrecienta y rige", dicen unos versos de Manuel Alcántara y yo creo que pueden aplicarse también a las metáforas o imágenes. Me parece que un símil es mejor cuanto más alumbra y acrecienta.
A los malos lectores de poesía nos cuesta ver más allá del excipiente, pero creo que los poetas mediocres tienen más excipiente que principio activo. Si he entendido bien la analogía una buena letra de canción sería un excipiente riquísimo. Sería entretenido clasificar poetas en función de la proporción relativa entre excipiente y principio activo
Al entrar nos detuvo una
vaharada con los olores de la cocina y del comedor, donde
indiferentes a Moreno Villa y al mismísimo Lorca (que en la gloria
estén) trasegaban la cena otros residentes científicos, médicos,
ingenieros agrónomos a quienes toda literatura les trae al pairo
Ya hemos visto otra veces que estos comentarios despectivos se dan en ambas direcciones. Como atenuante a esta exageración, porque es una exageración, es casi imposible que TODA la literatura te traiga al pairo, diremos que AT se dirigía a una conferencia a la hora de la cena en invierno, creo recordar. Pienso que sintió envidia al ver a gente cenando calentito cerca de su cama, mientras él estaba aún lejos de esa situación ideal.
Juana se acordó de una vez,
pocos meses después de casada, que se había dirigido a su marido
para preguntarle algo. Estaban en la calle. Y antes incluso de
terminar la frase, con gran sorpresa por parte de Octavio, se había
detenido —con la cabeza inclinada y la mirada divertida—. Acababa
de descubrir que su voz era como aquella que tantas veces había oído
de soltera, siempre vagamente perpleja. Era la voz de una mujer joven
junto a su hombre. Como la suya propia tal como había sonado en
aquel momento para Octavio: aguda, vacía, lanzada hacia lo alto, con
notas iguales y claras. Algo inacabado, extático, un poco saciado.
Intentando gritar… Claros días, límpidos y secos, voz y días
asexuados, monaguillos en una misa de campaña. Y alguna cosa
perdida, encaminándose hacia un blando desespero… Aquel timbre de
recién casada tenía una historia, una historia frágil que pasaba
inadvertida a la mujer de la voz, pero no a esta.
Tono, sonoridad y timbre son tres características de las ondas sonoras que se explican con diferentes magnitudes físicas. El tono viene determinado por la frecuencias, sonidos agudos frecuencias altas, voces graves (de estar dentro de una tinaja) se corresponde con frecuencias bajas. La sonoridad, que suele medirse en decibelios, está relacionada con la intensidad y amplitud de la onda.
Por último, el concepto físico que hoy nos ocupa es el timbre, que es lo que hace que escuchemos un sonido y sepamos si se trata de un violín o de un piano. Está relacionado con la forma de la onda, cada sonido característico tiene una forma de onda propia, que nunca es la onda armónica perfecta que dibujan los físicos. Lo que yo desconocía es que, como sugiere el texto, también está influido por el estado civil del foco emisor de la onda
Primera cuestión: la lectura
es un arte de la microscopia, de la perspectiva y del espacio (no
sólo los pintores se ocupan de estas cosas). Segunda cuestión: la
lectura es un asunto de óptica, de luz, una dimensión de la física
El autor hace esta reflexión a partir de una escena en la que Madame Bovary lee en un tren con una lámpara. Son muy importantes las condiciones en las que uno lee, no sólo las relativas a la Óptica, la comodidad también cuenta. En la propia casa lo tiene uno fácil (os recomiendo un POAG de IKEA de espaldas a una ventana). En el exterior es más difícil hacerse con un buen sitio. Cuando espero a que mi hijo salga del inglés me gusta leer, pero me cuesta encontrar un buen banco donde hacerlo porque los ancianos siempre ocupan los mejores. Todas las mañanas en los parques de España se libra una batalla silenciosa entre los jubilados y los yonquis por hacerse con los mejores bancos.
Uno
de mis amigos, filósofo eminente, que puede dar dignidad incluso a
unos muebles feos elevándolos mediante la serena luz de la ciencia,
me ha mostrado un hecho insignificante pero preñado de
consecuencias. Un espejo de cuerpo entero o una amplia superficie de
acero bruñido que una doncella se encargue de frotar, recibirá
diminutos y múltiples arañazos en todas direcciones, pero si
después de coloca frente a esos objetos una vela encendida como
centro de iluminación, los arañazos parecerán distribuirse en una
delicada serie de círculos concéntricos en torno a ese pequeño
sol. Se puede demostrar que los arañazos van en todas direcciones de
manera imparcial y que sólo nuestra vela crea la lisonjera ilusión
de una ordenación concéntrica, ya que su haz produce una selección
exclusivamente óptica. Todo esto no es más que una parábola. Los
rasguños son acontecimientos y la vela el egoísmo de cualquier
persona.
Me encantaría añadir algo, pero las dos últimas frases del texto cumplen la función que suele desempeñar mi comentario de listillo explicando. El experimento puede reproducirse en casa aunque no se disponga de doncella. Aprovecho para recomendar este pedazo de novela
-
‘Le silence éternel de ces espaces infinis m´effraie’?
- Me acongoja más bien que me
aterroriza. Quizá por vanidad. No consigo interesarme por algo que
no puedo comprender y para lo que, además, no veo ninguna
perspectiva de llegar a comprender.
- Eso es lo que a mí me
atrae. Es una forma de escapismo, incluso de voyeurismo, supongo:
absorberme en un universo impersonal sobre el que es imposible
ejercer la menor influencia o control, y donde nadie cuenta conmigo.
Es un modo de abdicar de las responsabilidades. Devuelve los
problemas personales a sus auténticas proporciones
Yo veo bastante razonables ambos argumentos y me convencen. Mientras solo acongoje la Astronomía vamos bien, sin llegar a los que le pasaba a Espartaco La cita es de Pascal, cuyo cuñado aparecerá alguna vez por aquí, porque contribuyó al progreso de la ciencia en el Puy de Dôme
Le asombraba estar tan
desquiciado y aun así verlo todo tan claro, todas las reacciones se
adaptaban perfectamente a sus causas como en una ley de Newton
Estoy de acuerdo, las leyes de Newton son un buen ejemplo de que todo quede bien atado y explicado. Casi todo el mundo queda satisfecho cuando se les explica. Aunque precisamente el término 'causa' es el más engañoso: en la tercera ley, el principio de acción y reacción, hay cierta confusión con la causa y el efecto. Esta ley habla de que las fuerzas se presentan por parejas, pero no establece que una de ellas sea la reacción a una causa
-
No, mi viejo, es otra cosa. Quieres convertir la calle en una cinta
de Moebius.
-
Explícate, por favor. Yo no terminé el bachillerato, como sabes.
-
Pero tú sabes lo que es la cinta de Moebius.
-
Vagarosamente.
-
Entonces sabes que quieres continuar la carrera hasta encontrar no
La Habana, sino la cuarta dimensión, que quisieras que quieres que
la calle, continuada, fuera más que un círculo una órbita
temporal, que este es tu tropo del tiempo, Brick Bradford
-
Eso se llama la cultura total. De Moebius y el continuo
espacio-tiempo a King Featurs, Syndicate
La cinta o banda de Moebius es una superficie con propiedades mágicas para los matemáticos, es la estrella de la Topología. Es muy fácil construir una banda de Moebius, basta con cortar una tira de papel y pegar los extremos después de darle media vuelta. Una vez hecha pueden comprobarse sus propiedades, sólo tiene un borde y una cara, y se obtienen cosas distintas según por donde se corte.
La aplicación más típica de esta superficie es la de estar presente en todas las cintas transportadoras de las cajas de los supermercados, para que se gaste de manera uniforme. Si fuera una banda normal habría una cara quedaría totalmente desgastada y la otra impoluta
Allí, en el fondo de la
hondonada, el viento no soplaba con demasiada fuerza, pero le oía
murmurar su melodía en lo alto y veía agitarse la alta hierba.
Notaba caliente la tierra bajo mi cuerpo, y al dejarla caer,
escurriéndose entre mis dedos. Aparecieron unos extraños bichos
rojos desfilando lentamente en escuadrones en torno a mí. Tenían el
dorso de un reluciente color bermellón con puntos negros. Me quedé
tan quieto como me fue posible. No ocurrió nada. No esperaba que
ocurriera nada. Yo era algo que yacía bajo el sol y lo sentía,
igual que las calabazas, y no quería ser nada más. Era totalmente
feliz. Tal vez nos sentimos así cuando morimos y nos convertimos en
parte de un todo, sea el sol o el aire, la bondad o la sabiduría. En
cualquier caso, eso es la felicidad: diluirse dentro de algo completo
y grandioso. Cuando le sucede a uno, es un proceso tan natural como
el sueño
La comunión con la Naturaleza es otro gran tema poético, igual que la admiración de la grandeza y/o infinitud del universo. Claudio Rodríguez era un poeta que iba en esta línea, es admirable cómo el ser humano puede alegrarse mediante la contemplación. De Claudio Rodríguez (y de su familia) cuenta unas cosas tan increíbles Ignacio Carrión en sus diarios que me da vergüenza ponerlas aquí. Uno, sin ser del todo insensible a la naturaleza, la considera más bien como atrezzo a los momentos de felicidad contemplativa, en los que debe haber otras cosas a contemplar: un hijo concentrado dibujando, por ejemplo,
Pero su belleza y su quietud rompieron mi equilibrio. En mi pequeño
apartamento, me besó y el suelo se abrió, me tragó, me sepultó allí mismo y en
aquel momento. ¿Cuántos poemas espantosos escribí pensando en ella? Ahora sé lo
que ella supuso para mí: el primer vislumbro de un puente espacial, un agujero
de gusano, un portal galáctico para abandonar mi planeta limitado y ciego. Ella
había visto otros mundos, y llevaba el espectacular linaje de esos otros mundos
en el vehículo que era su cuerpo negro
Ya se ha dicho muchas veces que el propósito de este blog no es la detección de gazapos. Nada más antipático que andar por la vida regañando y corrigiendo; si uno es profesor y padre, como se descuide, está así todo el día.
Así que nos alegramos de ejemplos como el de hoy en el que se muestra una relación sana entre literatura y ciencia: cómo gracias a esta última puede iluminarse una imagen. No es casual, ni la primera vez que se hace, que la Astronomía sirva para ayudar a describir y engrandecer los sentimientos de amor.
Siempre que pienso en Stephen Hawking (en la película "La teoría del todo" pronunciaban Steven) y en una mente tan privilegiada en un cuerpo tan humillado me acuerdo del caso totalmente opuesto: Maradona, cortito de luces pero con unas condiciones físicas innatas superdotadas, Cuando Maradona estaba bien, como decían sus preparadores, era como un gato, sólo le hacía falta comer y dormir.
Me parece a mí que, entre estos dos casos extremos, lo razonable es que haya más equilibrio entre estas dos facetas.
Los lectores de inclinaciones literarias, que tienen como elemento de su ‘pathos’ la convicción de que son perseguidos por la ciencia[1], darán especial importancia a las partes de la novela que exponen la arrogancia y las contradicciones y los absurdos de la ciencia física de la época. Todo el que ha estudiado literatura sabe que la ciencia física era la base del materialismo vulgar del siglo XIX. A este respecto conviene recordar que Flaubert no tenía una hostilidad de principios contra la ciencia como tal, sino todo lo contrario. Flaubert toma nota de las ridículas afirmaciones que puede hacer la ciencia, pero gran parte de la confusión que experimentan Bouvard y Pécuchet es el resultado de su propia ineptitud o ignorancia más que de la inadecuación de la propia ciencia. No es culpa de la botánica (aunque pueda ser culpa de un libro de texto concreto y elemental sobre botánica) que ellos crean que todas las flores tienen pericarpio y lo busquen en vano en los ranúnculos y en las fresas salvajes
[1]No se ha comprendido suficientemente que los hombres de ciencia tienen un ‘pathos análogo’-¿homólogo?- para apoyarlos en sus propios problemas: creen que son perseguidos sistemáticamente por las humanidades
Dejemos a un lado los recíprocos 'pathos' entre ciencias y humanidades, tan contrarios al espíritu de este blog. La novela Bovard y Pécuchet ya ha sido tratada aquí, de su lectura no se desprende ninguna imagen negativa sobre la ciencia, sino más bien,como sugiere el texto contra los patanes protagonistas.
Con respecto a la arrogancia de la Física es famosa la frase de Kelvin: "No hay nada nuevo por descubrir en la física actualmente. Lo único que queda es tener mediciones más precisas" pronunciada en 1900, es decir, justo antes de que la Física clásica estallara en pedazos
¡Los gusanos!...Una vez, cuando tenía seis o siete años, Magdalena se
encontró con un perro muerto en una acera de Hialeah. Una verdadera colonia de
gusanos escarbaba en una profunda herida en las ancas del animal…sólo que no
eran gusanos exactamente. Parecían más bien lombrices…lombrices cortas,
blandas, mortalmente pálidas; y no se mostraban muy pacíficas para ser una
colonia. Eran un enjambre de gusanos que se retorcían, se deslizaban, se
estremecían, se revolvían, se enredaban y peleaban, removiéndose unos encimas
de otros en un frenesí descerebrado, acéfalo, para apoderarse de la carne
muerta. Después se enteró de que se trataba de larvas descefalizadas. Carecían
de cabeza. El frenesí era lo único que tenían. No poseían cinco sentidos, sino
uno, el impulso, y el impulso era lo único que sentían. Estaban completamente
ciegos.
Hoy vamos con un tema asqueroso, así es la ciencia, a veces mancha y da asco. Incluso los bichos más feos y con un trabajo asqueroso tienen su importancia en los ecosistemas. Así, los detrívoros (llamados así porque se alimentas de detritos, es decir, de materia orgánica descomponiéndose) son fundamentales en la cadena trófica.
Todo niño ha encontrado alguna vez una lombriz escarbando en la tierra. Ese momento es crucial para el posterior hombre porque hay dos maneras de reaccionar ante este encuentro. El niño con aptitudes hacia la Fisiología animal observa atento e incluso retuerce la lombriz con un palito. El niño sin aptitudes hacia la Fisiología animal no vuelve a jugar con la arena por un tiempo.
No podía olvidar el modo en que el
sombrero salió disparado de la cabeza del hombre delgado. La sorpresa brusca y
chocante, el insulto repentino. Cuando estás convencido de que has visto todas
las formas en que la violencia puede sorprenderte, aparece algo nuevo que ni
siquiera había imaginado. ¿Con cuánta fuerza golpean las balas para alcanzar a
un hombre en el pecho y hacer que su sombrero vuele un metro y medio por los
aires en línea recta? Fue una lección sobre las leyes del movimiento y un
recordatorio para la humanidad entera de que nada es seguro
Estamos a favor del cumplimiento escrupuloso de todo tipo de leyes, incluidas las científicas, porque si no es así ya se sabe que sobreviene el caos. Pero tampoco hay que pasarse, como ese alumno que ante la duda coloca más tildes de la cuenta; sabemos también por la ciencia que existen errores por defecto y por exceso. El principio de conservación de la cantidad de movimiento explica fenómenos curiosos, pero creemos el suceso que se narra en el texto es imposible científicamente
-¿Considera
usted que la ciencia es un sucedáneo de la religión?
-No
para alguien escéptico, porque la ciencia también exige un espíritu creyente.
Cualquiera que haya trabajado con seriedad en un trabajo científico sabe que a la
entrada del templo de la ciencia está escrito sobre la puerta: ‘Necesitas tener
fe’. Los científicos no podemos prescindir de ella. Aquel que maneja una serie
de resultados obtenidos de un proceso experimental, debe representar
imaginariamente la ley que está buscando. Después, debe encarnarla en una
hipótesis mental- yo estaba perdido; no sabía adónde quería llegar o adónde lo
había conducido Bacon
-¿Quiere
decir que las hipótesis son una especie de acto de fe?
¿De donde surgen las hipótesis? ¿Son verdades reveladas? También a veces el científico, como el más rancio de los teólogos, antes de reconocer la falsedad de su hipótesis es capaz de retorcer los argumentos hasta que se acoplen a su idea
—… que
porque avanzáis hacia el dominio por medio de una serie de mesetas
—dice Chu—, hay como un progreso radical hasta cierta meseta y
allí uno se atasca y la única manera de salir de allí es escalar
la próxima meseta por medio de una frustrante y atontada práctica
repetitiva, mucha paciencia y aferrarse donde uno está.
El
que habla es un profesor de la famosa Academia Enfield de Tenis y
establece la analogía para el entrenamiento en tenis, cómo uno debe
insistir aunque crea que no evoluciona. Pienso que la imagen es
también válida para los que aprendemos un idioma y para lo que hoy
tratamos: el cambio de paradigma en el avance de la ciencia y el
concepto de ciencia normal.
Es
preciso recorrer toda la meseta para llegar a escalar hasta la
próxima, dicho al modo de Kuhn: es preciso que la ciencia normal
avance mecánica y machaconamente para que aparezca una crisis, un
cambio de paradigma y se inicie otro periodo de ciencia normal.
Francis Galton fue primo
segundo de Darwin. A él se deben los primeros estudios científicos
sobre las huellas dactilares como medio de identificación. Era
escéptico frente a la religión y un gran estadístico. Uno de sus
trabajos que más gracia me hacen es el que dedicó a negar
estadísticamente la eficacia de la oración. Su nombre ha pasado a
la historia ligado al concepto de ‘eugenesia’, que defendió con
ardor. Galton creía que todo dependía de la herencia genética y
estaba empeñado en demostrar que las clases altas británicas
poseían una inteligencia superior a la de las personas comunes. Pero
una vez, en una feria de ganado de Plymouth, en 1906, asistió a un
concurso en que se debía acertar el peso de un gran buey destinado
al matadero. Para su sorpresa, la media resultante de las respuestas
de la multitud solo difirió en una libra del peso real del animal.
...
Si muestras a un grupo amplio
de gente un tarro lleno de aceitunas y les preguntas cuántas
aceitunas contiene, la media de sus respuestas se acerca siempre más
a la verdad que cualquiera de la respuestas individuales.
Me gustan los resultados de
este tipo de experimentos. Me gustan las demostraciones científicas
que explican que la gente tomada en su conjunto no es tan estúpida
como se tiende a decir.
Del segundo texto se desprende también que la gente tomada en su conjunto no solo no es tan estúpida como se tiende a pensar sino que sería mejor que tomada individualmente. Esta idea es a la vez inquietante y reconfortante desde un punto de vista democrático. Vendría a decir que todos los resultados de todas las elecciones dan siempre el mejor de los resultados posibles. ¡Vivan las campanas de Gauss!
Los monos, los gorilas, tienen
el cerebro como nosotros, pero no tienen esto, el pulgar. No pueden
moverlo en oposición a los demás dedos como nosotros. El dedo
interno de la mano humana podría ser el rasgo distintivo entre
nosotros y los demás animales. Y el guante protege ese dedo interno.
Esta es la raíz de la humanidad, este pulgar oponible que nos
permite confeccionar herramientas y construir ciudades y todo lo
demás. Más que el cerebro. Tal vez otros animales tienen el cerebro
más grande que el nuestro en proporción a su cuerpo. No lo sé.
Pero la mano es complicada.
El parecido genético con los primates se hace evidente cuando uno contempla a Mick Jagger o analiza expresiones tipo 'tiene la cara del culo de una mona'. Con respecto a las diferencias, además de esta de el dedo, que no sé si es tan importante como la industria del guante quiere hacernos ver, siempre me ha gustado la de que los primates no tengan la esclerótica blanca (el blanco de los ojos, vaya, esa parte que mis hijos han heredado de mí), de tal manera que no se sabe hacia dónde miran. Esto tiene una implicaciones evolutivas que explicó muy bien José Cervera en esta charla que dio en el Centro de profesores de Castilla-La Mancha. En el plano puramente literaro, Pastoral americana es un libro buenísimo, pero junto con El mundo según Garp de John Irving, un libro que no debieran leer aquellos padres que tengan tendencia a preocuparse excesivamente sobre las cosas que puedan ocurrirle a los hijos
A
propósito de ello, quiero determinar las dos fórmulas químicas con
las cuales se puede obtener una mujer o un hombre a voluntad y
rápidamente. De esta manera, se sabrá de ahora para siempre de qué
substancias se componen los hombres y las mujeres, esas dos terribles
plagas que comenzaron por repartirse una manzana y han acabado por
repartirse calles enteras
FÓRMULA
A: (Para obtener hombres)
Bestialidad…………………...50
gramos
Presunción……………………15
“
Talento…………………………5
“
Egoismo………………………15
“
Envidia…………………………5
“
Fuerza……………………… 10
“
TOTAL……................100
“ de hombre
FÓRMULA
B: (Para obtener mujeres)
Vanidad……………………...40
gramos
Belleza……………………….20
“
Instinto
maternal……………..8 “
Envidia
y sensualidad………30 “
Talento………………………....1
“
Fuerza………………………….1
“
TOTAL……….
100 “ de mujer
Para
conseguir un hombre que pese setenta kilos, repítase la fórmula
setecientas veces.
Y
para conseguir una mujer que pese cincuenta kilos, repítase la
fórmula quinientas veces
Por fin encontramos una aproximación científica a este asunto. Igual que sabemos que tenemos un 60% de hidrógeno, un 25% de oxígeno y un 10% de carbono está bien conocer la proporción de las distintas cualidades de nuestra alma. Ahora bien, esto plantea también algunas dudas. Yo peso 20kg más que hace veinte años y me pregunto si se engorda respetando la proporción o no, porque yo me siento me siento más fuerte que hace veinte años, por mencionar solo una de las características que se detallan.