El desconocido se arrellanó en su asiento, y dijo:
-
A usted le extrañará esta presentación súbita de
un desconocido, que además pretende ser tuteado desde el primer momento; pero
no le extrañará tanto si le digo que soy su hígado…
-
¿Mi hígado?- preguntó con mucho asombro Rodolfo
-
Sí… tu hígado… ¿Tú no sabes que hay un momento
en la vida en que se presenta el hígado?... Casi nadie lo sabe, y es un momento culminante de su existencia…
Rodolfo miraba aquel tipo que
había venido a sorprenderle y que tenía algo de chalán con cara de gitano
chocolatero, cara extraña, lobulada, con vesículas, con conductos y con venas y
arterias al descubierto. Tenía fisonomía de topo, y se veía que era un ser
disforme que necesitaba lentes y no sabía dónde ponérselos. ¿Cómo había podido
creer que se parecían? A lo más, una afinidad secreta los reunía
-
Soy tú mismo- insistía el otro- , con
personalidad. Llevo tu sangre en mí, pero la gobierno a tu antojo. Los hombres
se enfrentan con una cosa que llaman conciencia, y que no existe, y se quedan
tan atónitos como tú cuando se encara con ellos su hígado…
-
Pero, bueno, ¿qué quiere decir todo esto?
Yo creo que con textos descriptivos como este los manuales de Anatomía ganarían mucho. Ya sabiendo que el hígado tiene aspecto de 'gitano chocolatero' se va haciendo uno una idea aproximada. Con respecto al texto propiamente dicho sólo me queda decir, como el pobre Rodolfo: "pero bueno, ¿qué quiere decir todo esto?"































