El
disco de oro contenía saludos en cincuenta y cuatro idiomas humanos,
así como en el lenguaje de las ballenas, además de noventa minutos
de música de todas las partes del mundo y ciento diecisiete fotos de
la vida en la Tierra. Las fotos pretendían representar el espectro
más amplio posible de la experiencia humana. Solo se prohibieron dos
cosas, ya que la NASA había decretado que las fotos no podían
representar ni sexo ni violencia. Nada de sexo porque la NASA era muy
timorata, y nada de violencia porque las imágenes de ruinas o de
explosiones de bombas podrían ser interpretadas como amenazadoras
por los alienígenas
El 1977 se lanzó este disco mediante una sonda espacial. Es como lanzar un mensaje en una botella al océano, pero con menos posibilidades de que alguien lo reciba. Y con muchísimas menos posibilidades aún de que el hipotético receptor sea capaz de descifrar el mensaje.
La manera de encontrar un lenguaje común con una civilización extraterrestre está narrado en esa formidable película de filología-ficción que es "La llegada"
Supongamos
que tenemos a un hombre, o a una mujer, abierto de la cabeza a los
pies como un buey en el mostrador sobre el cual se inclina el
facultativo con todo su instrumental. Este último puede saber muy
bien de qué ha muerto el hombre, o la mujer. Pero el sentido
profundo del ‘porqué’ es otro asunto. Un asunto que, para ser
esclarecido, necesitaría el conocimiento de ‘cómo’ ha vivido
ese hombre, o esa mujer. Ocurre que ese hombre, o esa mujer, ha
amado, odiado, y mentido y ha sido objeto del amor, el odio y la
mentira de los demás. Pero de eso no queda ninguna huella en la
autopsia
No se puede pedir peras al olmo. El alma humana es insondable en sus dos acepciones y plausible, también en sus dos acepciones. Sólo faltaría que en la autopsia nos cotillearan todas las intimidades. En justa reciprocidad, un amigo íntimo no sabe nada acerca del estado en el que se encuentra tu páncreas. Curioso que esta novela de mitad del siglo XX sea pionera en el uso del lenguaje inclusivo, con tanto hombre, o mujer
135 lb ·0,45kg/1 lb = 60,75 kg pesa Andrés Pajares. Este es el resultado correcto. Ligero, pero no tanto como la Flaca de Jarabe de Palo, que eran 100 libras de piel y hueso, esto es 45 kg. Aprender a cambiar unidades por factores de conversión no es un capricho de los profesores de Física y Química, sino la manera de intentar evitar escenas como la de esta película, que si bien es buena película, ni se acerca a las originales de Rocky.
Cuando se lían al final con las pesetas recuerdo a mi juventud sevillana en la que una libra eran 100 pesetas, sobre todo en el ambiente canalla
BLOOM (con delicadeza)
Devuélveme la patata ¿quieres? ZOE Has perdido la prenda, una
cosita muy chiquitita. BLOOM (con sentimiento) No es nada, pero aun
así, es una reliquia de la pobre mamá. ZOE Santa Rita, Santa Rita,
lo que se da no se quita. ¡Mano maldita! BLOOM Es un recuerdo. Me
gustaría tenerla. STEPHEN Tener o no tener ésa es la cuestión. ZOE
Toma. (se tira hacia arriba de un volante de la combinación,
revelando el muslo desnudo, y se desenrolla la patata del remate de
la media) Los que esconden saben dónde buscar
(...)
En
el escalón de la puerta se palpó el bolsillo del pantalón en busca
de la llave. No está ahí. En los pantalones que me quité. Tengo
que cojerla. La patata la tengo. Armario chirriante. No hay por qué
molestarla. Se volvió adormiladamente en ese momento.
(...)
Estoy
buscando eso. Sí, eso. Prueba en todos los bolsillos. Pañue.
Freeman. ¿Dónde lo he? Ah, sí. Pantalones. Patata. Monedero.
¿Dónde?
(...)
(Se
remanga un pico de la falda y se registra la faltriquera de la saya
blava a rayas. Un frasco, un agnusdéi, una patata arrugaday una
muñeca de celuloide caen)
(...)
ZOE
Lo noto. (La mano se le desliza en el bolsillo izquierdo del pantalón
y saca una patata dura negray arrugada. La examinay a Bloom con
húmedos labios mudos) BLOOM Un talismán. Reliquia de familia.
(...)
¿Señor?
¿Papa pal reuma? Todo bobadas, me pendonarás que diga. Pal
populacho. Me paice que eres un grandísimo tontarras
Todo lo que sea poner un poco de orden en esa locura de libro que es el Ulises es ya un éxito de antemano. A mitad de camino entre terapia y talismán, es cierto que se llevaba una patata cruda encima y así se dice que la lleva Leopoldo Bloom en varios momentos de la novela. Ignoro totalmente la eficacia de este uso tópico de la patata, aunque alguna cosa sí he encontrado sobre el jugo de patata cruda. En el propio Ulises se manifiestan dudas sobre el tratamiento en el último fragmento que hemos puesto: todo bobadas, me pendonaréis, pal populacho.
Al
alejarse de la ventana, recuerda el famoso experimento mental que
aprendió hace mucho tiempo en un curso de física. Un gato, el gato
de Schródinger, oculto a la mirada en una caja tapada, o bien está
vivo o bien acaba de morir a causa de la actividad aleatoria de un
martillo que golpea una ampolla de veneno. Hasta que el observador
levanta la tapa de la caja, las dos posibilidades existen, la del
gato vivo y la del gato muerto, una al lado de la otra, en universos
paralelos, igualmente reales. En el instante en que levantan la tapa
de la caja y examinan al gato, una onda cuántica de probabilidad se
derrumba. Para él nunca ha tenido sentido nada de esto. Ningún
sentido humano. Sin duda es otro ejemplo de problema de referencia.
Ha oído que hasta los físicos lo están arrumbando. A Henry le
parece que trasciende los requisitos de una prueba: un resultado, una
consecuencia, existe por separado en el mundo, independiente de él
mismo, conocido por otros, a la espera de que lo descubran. Lo que
entonces se derrumba es su propia ignorancia. Sea cual sea el tanteo,
ya está anotado. Y sea cual sea el destino de los pasajeros, estén
asustados y a salvo o estén muertos, ya habrán llegado.
Si de algo estoy orgulloso en las 228 entradas que se han publicado en estos 8 años de blog es de haber eludido algunos aspectos antipáticos. No me he dedicado exclusivamente a buscar gazapos, por desconectar de mi profesión, mayormente. Tampoco he caído en los tópicos científicos, no os podéis imaginar cuántas veces aparece el gato de Schrödinger en las novelas, es casi un protagonista más, daría para un estudio propio. Mucho mérito por mi parte haber aguantado y que esta sea sólo la segunda vez que hablamos del dichoso gato, y la primera fue por hablar de una buena película .
Aquí van pues los consejos de este blog de esta quincena: no andar corrigiendo a la gente y huir del topicazo como de la peste
Daba
clases de sociología, y aunque muchos de los que nos dedicábamos a
las ciencias de verdad considerábamos a los de ciencias sociales
como recipientes vacíos que tenían demasiado tiempo libre y
escribían montones de libros ilegibles, a Ikenna lo veíamos de otro
modo. Le perdonábamos su estilo autoritario, no tirábamos a la
basura sus panfletos y admirábamos bastante le erudita acritud con
que exponía los temas; su audacia nos convencía.
Ocurre a veces que los hombres de ciencia se sienten ofendidos por las ciencias sociales de un modo muy intenso. Esta intensidad casi nunca la provocan las letras puras, o por lo menos es un desprecio de otro estilo Creo que lo que se le echa en caras a las ciencias sociales en su intento de revestirse de autoridad científica con elementos propios de las ciencias: estadísticas, gráficas...Todo esto está muy bien explicado en La razón estrangulada, de Carlos Elías
Queda demostrado. Tiene toda la razón: cuando te vas, si no te desvías, comienzas a acercarte. Esto no ocurriría si la Tierra fuese plana. Pasa algo parecido con el tiempo. Si no te gustan los lunes tu día favorito debería ser el martes, que es el que estás más alejado del siguiente lunes. O incluso te deberían gustar los lunes pues son los días más alejados de los lunes.
Los trenes y sus estaciones son insuperables como inspiración literaria
- ¿Más que los barcos y los puertos y que los aviones?
- Sí, mucho mas
Valga como ejemplo este blues de Robert Johnson que luego tocaron los Stones
Well I followed her to the station
With a suitcase in my hand
Yeah, I followed her to the station
With a suitcase in my hand
Whoa, it's hard to tell, it's hard to tell
When all your love's in vain
When the train come in the station
I looked her in the eye
Well the train come in the station
And I looked her in the eye
Whoa, I felt so sad so lonesome
That I could not help but cry
When the train left the station
It had two lights on behind
Yeah, when the train left the station
It had two lights on behind
Whoa, the blue light was my baby
And the red light was my mind
All my love was in vain
All my love's in vain
Fabricar
un receptor de galena me causó el mismo efecto maravilloso que si me
hubiera asomado al otro lado del espejo. No sé muy bien cuándo
ocurrió exactamente ese episodio fastuoso, pero debió ser durante
el primer invierno de la guerra civil. Yo ya había oído hablar en
el colegio de tan misterioso aparato, pero no acabé de creer en su
efectividad hasta que don Marcelo, el profesor de ciencias naturales,
me confirmó que no sólo era cierto, sino que muy bien podía
fabricármelo yo mismo. Incluso me enseñó alguna muestra de galena,
un mineral portentoso, una rara mezcla de plomo y azufre cuyos
cristales tenían la increíble propiedad de captar determinadas
señales acústicas. Por lo visto era el el azufre quien atraía el
sonido y el plomo quien se encargaba de retenerlo. Una prueba más de
la presencia divina en la naturaleza, añadiría don Marcelo,
instruyéndome de paso sobre los diverso útiles que necesitaba para
construir el artilugio
Comprendo perfectamente que le parezca maravillosa la radio de galena porque lo es. Bien por don Marcelo motivando a tope al alumnado en las ciencias. Aún se siguen haciendo radios de galena en centros escolares, porque sigue siendo muy misterioso cómo funcionan; creo que es bastante dudosa la explicación que se de aquí de que el azufre atraiga el sonido y el plomo lo retenga, aunque es cierto que la galena es sulfuro de plomo, PbS
Pero era probable que hubiera
incluido en su ‘experimento’ el principio de Heinsenberg, de modo
que en gran parte pudiese ser indeterminado, tanto para el
observador-voyeur, como para nosotros en nuestra calidad de
partículas humanas objeto de la observación
Creo que es de las mejores alusiones a la relación de incertidumbre de Heisenberg que he leído en novelas. Este principio establece la imposibilidad de conocer a la vez con precisión algunas parejas de magnitudes. Hay cierta tendencia a confundirlo con la pertubación que provoca en la medida la presencia del observador. Este error intrínseco a la medida, que mucha gente ve como una limitación, a mí me hace sentir casi como un dios, modificando el mundo con mi mirada
Me chirría bastante esta unión de conceptos biológicos y físicos, pero merece la pena solo por escuchar esta conversación. Si el proceso del envejecimiento es un camino hacia el desorden, ¿qué sería el crecimiento embrionario?
-
Estoy mareada. Tengo el mal de la autopista. No se debe a la
distancia, no, son las autopistas, los peajes, la velocidad, el
tiempo y el hecho de que no puedes tomar ninguna decisión. Es como
ser...- Piensa un momento-. Es como ser un fotón. No puedes decidir
adónde vas.
Hugo
se encoge de hombros y mantiene la vista en la calzada
La primera vez que leí este texto también me encogí de hombros, como Hugo, ante semejante pedantería. Pero luego he visto que es un buen ejemplo, el fotón va también por carriles de los que no es fácil salir. También valdría un planeta moviéndose por el espacio. Uno va hacia delante sin ser consciente, igual que hemos acabado este 2018 aquí mismo. En cualquier caso el mal de la autopista es preferible al mal de la autopsia, que ya no tiene remedio
Espléndido
instante solitario de plenitud feliz. Todo gira alrededor de esta
satisfacción, pero no de mí, no alrededor de un ego
autocomplaciente, sino pletórico aunque no sea un día de trabajo
provechoso. En casos así, la gravitación newtoniana es perfecta:
los platos se mantienen sobre la mesa, cuchara y tenedor no se caen
de las manos, el champán pasa de la botella a la copa sin
accidentes, las conversaciones de los demás comensales suenan a una
distancia remota y los camareros entienden que todo tiene que ir aún
mejor
Tal y como escribió Gonzalo Torné en El Cultural de El Mundo, el autor de este blog desdeñó el lado previsible de la simple búsqueda de gazapos. No por elegancia sino por intentar desconectar de su trabajo de profesor y su tarea de padre, que ya satisface con creces sus deseos de andar regañando.
Así pues, dice bien Valentí Puig: la gravitación newtoniana es perfecta, en casos así y casi siempre. Y si una de sus funciones es redondear la felicidad de alguien no seré yo quien lo contradiga. Yo mismo he notado alguna vez cómo las ecuaciones de Maxwell me hicieron sonreir
-Es
un pasaje del cuaderno de mil ochocientos treinta y ocho. Darwin
tiene treinta años. Hace dos del viaje en el Beagle. Tiene bien
atrapada por la cola la idea de la evolución. Ja, sin doble
sentido..., está convencido de que el hombre desciende del mono,
pero todavía no lo ha hecho público, sabe demasiado bien la
conmoción que va a causar. Está pensando en la risa, en que cuando
los humanos ríen, muestran los dientes caninos, como los babuinos.
Conjetura que nuestra risa y sonrisa podría remontarse a la forma en
que los monos comunican el hallazgo de comida al resto de la tribu.
-Ralph sigue la cita con el dedo índice mientras la lee en voz
alta-: «Forma de considerar importante el asunto, la risa modifica
el ladrido, la sonrisa modifica la risa. Ladrar para comunicar a
otros animales de especies asociadas una buena noticia, el hallazgo
de una presa, —sin duda debido a la necesidad de ayuda.» Luego
viene la idea posterior. No se le ocurre de qué podría ser una
modificación el llanto. «El llanto es un enigma.»
-Sunt
lacrimae rerum -dice Helen.
-Mi
latín está un poco oxidado -dice Ralph.
-«Hay
lágrimas de las cosas.» Virgilio. Es casi intraducibie, pero se
entiende lo que quiere decir. Algo parecido a «el llanto es un
enigma».
-En
realidad también lo es la risa -dice Ralph-. La explicación de
Darwin no zanja el problema.
Es una pena que los animales carezcan de sentido del humor, pues les resultaría muy útil para pasar las horas muertas. Todos los animales, desde los más salvajes a los más domesticados pasan muchas horas al día aburridos que podrían rellenar con bromas y risas. Del llanto no sé qué beneficio pudieran obtener los animales porque el llanto es, como dicen Darwin y Virgilio, un misterio.
Recuerdo que en el barrio se le murió un perro a unos vecinos que sostenían que su perro sabía reirse. Lo enterraron junto a una pared donde escribieron: "Ron, el único perro que sabía reirse". Algún canalla creativo borró el palo de la 'r' de reirse por lo que la inscripción pasó a indicar que aquel perro era el único capaz de 'peirse', lo cual era falso e incorrecto
El doctor, el profesor,
Gustavo y Adolfo jugaban su partida de naipes, haciéndose unas
trampas descomunales.
El doctor las hacía con su
monóculo, que, de tan cóncavo, mostraba las cartas de los demás al
revés.
El profesor se aprovechaba del
reflejo de los cristales
He aquí otra de las importantes labores sociales que ejerce este blog. Poner en conocimiento del ciudadano medio cómo la ciencia puede ayudarle en su quehacer diario. Digamos, por justificarnos, que como se aprecia en la imagen, no siempre los espejos cóncavos devuelven imágenes invertidas Por otro lado, a esta novela le bastaba con el título para aparecer por aquí
Dicha
cerveza, así lo ordenaba sir Simon, debía hacerse según una
determinada receta que él había dejado, en la que la hiedra ocupaba
el lugar del lúpulo. Pero la receta, al igual que las raciones, se
fue modernizando según el transcurrir del tiempo
Grandes y salvajes borracheras se cogía los antiguos celtas con la cerveza de hiedra, que era además muy tóxica. Estas tajadas las han heredado los irlandeses que emigraron a USA, como el detective McNulty en The Wire.
Yo soy más de lúpulo
Al aparecer el ‘estilóbato’,
el codazo al Embajador de Inglaterra había repercutido en el costado
del Embajador de Italia; del ‘estilita’ al ‘arquitrabe’, del
‘Erecteo’ al ‘Hipas’, los codazos habían corrido, en serie,
de embajador a encargado de negocios, de ministro consejero a
agregado cultural, hasta el descarnado costillar del Agente Comercial
Japonés, que, medio dormido pues no entendía el idioma, estuvo a
punto de ser despedido por el empellón, como la bola última del
aparato de física que es lanzada al aire cuando la acción de una
primera bola del mismo peso, comunica su energía percusiva a seis
bolas intermedias, idénticas entre sí
La escena es la siguiente: un orador famoso por pedante está hablando y el auditorio se golpea canalla y solidariamente a cada término excesivo que se recrea en la retórica. Todo el mundo ha vivido una situación semejante, aquí son codazos pero valen igualmente pellizcos y patadas para subrayar el cachondeo.
Sobre el péndulo de Newton, cuya presencia ameniza las salas de esperas de todas las consultas médicas de España, existe una demostración muy elegante aplicando la conservación de la cantidad de movimiento y de la energía para el hecho de que por muy fuerte que empuje uno una bola solo consigue levantar una en el otro extremo. Y por muy flojo que levante dos bolas otras dos son despedidas al otro lado.
Yo siempre que miro un péndulo de Newton por un tiempo acabo tarareando una bambera, ese palo flamenco que adapata los cantes de columpio
Miró
hacia abajo y vio pasar una camionetas, después un descapotable, un
camión de mudanzas y un camioncito que decía TINTORERÍA EUCLIDES.
El famoso nombre le recordó el triángulo rectángulo, los
principios del análisis geométrico y la doctrina de la proporción
de los conmenfsurables e inconmensurables. Lo que necesitaba era una
nueva forma de raciocinio, y Euclides podía servir. Si practicaba el
análisis geométrico de sus problemas, ¿no lograría resolverlos, o
por lo menos crear un atmósfera propicia para la solución? Tomó
una regla de cálculo y consideró el sencillo problema de que si dos
lados de un triángulo son iguales, los ángulos opuestos a dichos
lados de un triángulo son iguales y el teorema inverso de que si dos
ángulos de un triángulo son iguales, los lados opuestos a los
mismos serán iguales. Trazó una línea que representaba a Mathilda
y los datos importantes acerca de ella. La base del triángulo
representaría a sus dos hijos, Randy y Priscilla. Naturalmente, él
mismo sería el tercer lado
¿Cómo ha llegado este blog a los siete años y medio de existencia sin conocer este relato de Cheever, que es uno de los ejemplos antológicos de uso de la ciencia en la literatura? El relato encierra en sí mismo muchos de los aciertos y errores típicos que venimos comentando, alguna buenísima idea, alguna imprecisión...
Cuenta Rodrigo Fresán que a William Maxwell , editor del New Yorker, no le gustó nada y que Chever lo vendió por 300o dolares a otra publicación
-¿Cede una proposición
geométrica? No soy tan superficial.
-¿Acaso
la geometría no trata de
superficies?
-preguntó sonriendo Mrs. Almond, que, como sabemos, era inteligente.
-Sí, pero trata de ellas con
profundidad. Catherine y su joven son mis superficies;yo les he tomado la medida.
Bien por Henry James. Henry James es un monstruo, no lo voy a descubrir yo ahora y aquí demuestra cómo puede usarse elegante y coquetamente la ciencia en la literatura, para ilustrar la inteligencia de algún personaje (y la suya propia de paso, claro). No obstante, la geometría a la que se refiere sería la plana, existe otra en el espacio o tridimensional que sí se ocupa de la profundidad.
Consulté
algunas de mis revistas científicas y fascículos de la enciclopedia
para niños ( que habían llegado a apasionarme) en relación con el
uranio. El uranio es una de esas cosas sobre las que todos oímos
hablar, pero de las que casi nadie sabe nada. Igual que el petróleo.
Por lo que había oído y leído sobre las reservas de petróleo,
creía que este mineral corría por arroyos subterráneos. Fue
gracias a un fascículo de la enciclopedia como me enteré de que las
reservas de petróleo era de piedra y aun podían ser de mármol, y
que el petróleo se encontraba en bolsas diminutas. Supongo que de
igual modo el General, al oir hablar del inmenso valor del uranio, lo
había considerado como un metal superprecioso, una especie de pepita
de oro. Mancini, el cónsul, debe de haber pensado lo mismo. Al leer
sobre el tema, me enteré que había que procesar y comprimir
toneladas y toneladas de mineral, que pese a ello quedaban reducidas
a bloques enormes
El 10 de agosto por la noche empecé a leer este libro en Estocolmo (así soy yo, cosmopolita) y al día siguiente me enteré de la muerte de su autor. Aunque en este blog siempre nos ha gustado estar cerca de la actulidad, el asunto me preocupó un poco. Por otro lado, pensaba que si el petróleo era de piedra, como se dice en el texto, era sólo desde un punto de vista etimológico: 'piedra de aceite'. Sigo sin tenerlo claro.
Y con el uranio tenemos el problema añadido de su enriquecimiento, ya que aunque el elemento Uranio es unas 500 veces más abundante en la Tierra que el oro, sólo es util en reactores nucleares un isótopo que lo forma en muy pequeña proporción
La
historia de amor es triangular, y el triángulo no es equilátero. A
veces me gusta pensar que el triángulo es isósceles: ciertamente
acaba en una punta muy afilada. Pero seamos honestos y admitamos que
el triángulo sigue siendo brutalmente escaleno. Confío, querida
mía, en que tengas un diccionario a mano. Nunca hubo que animarte
mucho para que respetases como es debido los diccionarios. Escaleno,
del griego skalenós:
desigual.
Vamos con una asunto básico de las matemáticas, los tipos de triángulos. La experiencia como profesor me dice que no hay que depreciar ningún contenido dando por supuesto que se conoce. No sólo escaleno, como apunta Martin Amis (¿por qué he leído tan pocos libros suyos, si me gustan mucho?) sino también equilátero e isósceles tiene su origen griego. A lo largo de la novela aparcen tres o cuatro comparacions científicas como esta, con fundamento y gracia
La filosofía se acerca más a
la poesía que a la ciencia. El pensamiento de Unamuno, más poético
que científico, no nos muestra a su autor como un profesional de la
filosofía, cosa que no era, sino como un hombre que solía escuchar
preferentemente su subconsciente e inconsciente, creando su obra.
Unamuno decía lo que le daba la gana. Sus escritos fueron en su
mayor parte poéticos, no lógicos, nacían de su voluntad, a veces
contra su razón. ‘El hombre es un animal sentimental’, define.
Añadiendo: ‘Más he visto un gato razonar que no reir y llorar.
Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso el cangrejo
resuelva ecuaciones de segundo grado’
Muy curiosa esta semblanza de Unamuno que hace Altolaguirre. Bien es verdad que Unamuno es bastante inclasificable, así como su obra, heterogénea y que causa reacciones muy diversas, aunque es cierto que predominan los acérrimos partidarios. El propio Unamuno, por sí mismo podría haber aparecido en este blog, porque en su Cancionero: diario poético, aparecen poemas científicos como éste:
Por
lógica y aritmética
al obtener n ritmos
tomas
de texto de estética,
la tabla de logaritmos
Por aquí tambiñen dudamos de la capacidad del cangrejo para resolver ecuaciones de segundo grado, incluso las de primer grado, de hecho otro título que se barajó para esta entrada fue EL CABALLO GRIEGO (MANUEL ALTOLAGUIRRE) Y LAS (SUPUESTAS) CAPACIDADES MATEMÁTICAS DE LOS CRUSTÁCEOS (¿MOLUSCOS?)
El elemento mercurio también atrae la atención del arte, porque es misterioso en sí mismo, único metal (creo) líquido a temperatura ambiente. De Terminator al Mercurio pechugón que decía Jonathan Franzen en Las correciones, y yo añadí: pechugón como una paloma de La Caleta. Ahora se han impuesto los termómetros electrónicos a los de mercurio. Esto han contribuido a la histeria de los padres actuales, a los que no se les concede esos minutos de espera ( ocho eran en mi familia) en los que reflexionar. Ahora ponemos el termómetro cinco veces seguidas hasta que sale lo que queremos.
Aún
no había empezado Matías a ver las luces, los repentinos centelleos
y fogonazos de colores que ante los ojos enciende y apaga el vino,
acumulado en la sangre con toda su carga; aún no se le aparecían
las repetidas bestias, como de cristal viscoso, que le poblaban el
sueño, ni, despierto y quieto en su sillón, creía estar enterrado
al pie de un bienteveo de las viñas, con hojas y pámpanas
brotándole de la nariz y de los brazos, vivo y muerto al tiempo,
entre sepultado y al aire, hormigas y larvas bulléndole por las
coyunturas de los huesos.
También en La Regenta se habla del delirium tremens. Es un asunto que escritores conocen de primera mano, porque artisteo y mollate siempre se han llevado bien, 'Wine is bottled poetry', que dijo Stevenson. También es posible encontrar algunas buenas obras sobre adicciones, la mejor de las cuales, para mi gusto, es La broma infinia, de David Foster Wallace, donde aprendí mucho sobre Alcohólico anónimos
Al
igual que del tiempo, del espacio. Poesía y Pintura. No debe
existir, en poesía, un tiempo empírico, así como en un cuadro no
debe existir un espacio empírico.
Crear
una obra es pues transformar en absolutos el tiempo y el espacio. Uno
de los más acreditados métodos fue siempre recurrir a la intensidad
sentimental que, como es sabido, transforma el tiempo y el espacio
empíricos. (Una hora llena de intensa pasión es más larga que una
hora de reloj. Nótese que el tedio es una pasión intensa, y por
ende la ‘ausencia de ocupación’ alarga el tiempo ya que lo llena
de pasión)
Lo
que tú llamas contemplación (‘tu’ carácter poético) es el
paso del plano empírico al poético
Por un lado tenemos aquí la explicación de una de las funciones más importantes del arte, evadirte del espacio-tiempo, perseguir el dragón, como dicen que hacen las mejores drogas. Por eso para mucha gente el consumo de arte se convierte en la forma de superar el tedio vital, de narcotizarse de manera menos peligrosa. Pero por otro lado tenemos justo lo contrario, ciertos cuadros consiguen recrear el espacio y ciertos poemas sumergirte en tiempos más profundos Cualquiera de las dos versiones sirven para intentar demostrar o refutar la siguiente frase atribuida a Einstein: La distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión obstinadamente persistente
-Winwood
Reade ha dicho cosas muy interesantes sobre el tema -dijo Holmes-.
Asegura que, si bien el individuo es un rompecabezas insoluble,
cuando forma parte de una multitud se convierte en una certeza
matemática. Por ejemplo, nunca se puede predecir lo que hará un
hombre cualquiera, pero se puede decir con exactitud lo que hará la
población por término medio. Los individuos varían, pero los
porcentajes se mantienen constantes. Eso dicen los expertos en
estadística. Pero... ¿es aquello un pañuelo? Sí, se ve algo
blanco ondear por allí.
Digamos que el texto habla de la aplicación de la ley de los grandes números al comportamiento humano, la fantasía con la que muchas ciencias sociales pretenden investirse de prestigio. Es imposible adivinar si saldrá cara o cruz al lanzar una moneda una única vez, pero es posible acotar con seguridad el número de caras si lo lanzamos 5000 veces
Nada conforma el centro de la luz, sino el vacío que en ella misma crece. Sonora orquestación de las palmeras. Címbalo idéntico al eco de la luz. Qué cantidad de espacio en transparencia. Masa, volumen, línea, espesor. Materia sida no en ritmo: en voz, en mar, en movimiento.
No aparecía por aquí un poema desde principios de año. Ya hemos comentado el tratamiento de la naturelaza de la luz que se ha hecho en textos de Carlos Marzal y Ortega y Gasset. Parece lógico que la poesía se ocupe de él, porque es muy misteriosa la luz. En ciencia ha dado origen a una de las polémicas más famosas entre la teoría corpuscular, encabezada por Newton y los partidarios de la teoría ondulatoria, con Huygens a la cabeza. Esta controversia puede decirse que ha durado desde el siglo XVII hasta prácticamente nuestros días
Una
vez isomerizado, es decir, una vez convertido el safrol en isosafrol,
hubo que destilarlo pacientementey,
aunque ahí yo también tuve que vigilar, la bella transparencia del
resultado, como de colonia para niños, y el excelente peso que
alcanzó (70 gramos, otra prueba de «buen rendimiento»), dejaron
como residuo un matraz totalmente renegrido que de ninguna forma
parecía que fuera a volver en sí. Me tocó a mí, sin embargo,
limpiarlo y debo decir que no sólo fracasé sino que, después de
agotar demenciales cantidades de Fairy, KH7 y alcohol de quemar,
probé con ácido sulfúrico, a sugerencia de Samantha, y la
escobilla se me desintegró. Ahí reposa aún el desdichado matraz,
con el fondo lleno de
costras, bañado en una mezcla de todos eso corrosivos fulminantes
que no fulminan nada. Lo último que intenté fue meterlo en el
microondas para ver si, calentándolo, se le desprendían al menos
una o dos costras. Y una o dos costras desprendidas fue lo que
conseguí
Cualquiera que haya trabajado en un laboratorio lo sabe: limpiar el material de vidrio es muy difícil. No voy a decir que haya sido lo que me ha alejado de la carrera científica pero siempre me resultó muy desalentador limpiarlo, y muy alejado de la ciencia pura el saber que aquello nunca quedaba limpio. Ahora cuando friego en casa soy menos exigente. En los laboratorios escolares, suele haber mierda añeja que trasciende cursos y sistemas educativos y que generaciones de niños castigados en recreos han sido incapaces de eliminar. La propiedad que más me gusta del vidrio pyrex es que su índice de refracción es muy parecido al del aceite, lo que da lugar a experimentos próximos a la invisibilidad, como este que hicimos:
De pronto, y sin dar a la cosa
la menor importancia, Hermós dijo que la noche anterior la luna
había salido, por lo menos, con dos minutos de retraso sobre el
horario previsto. Añadió que varios pescadores habían constatado
lo mismo
- Hombre, Hermós- dijo don
Joan con su voz grave y su calma habitual-, eso es mucho decir. La
luna es una cosa muy seria.
Y le explicó de una manera
sencilla, clara, viva, los movimientos conjugados del Sol, la Luna y
la Tierra
Hermós lo escuchó en
silencio. Constató que perdía terreno y acabó por poner una cara
sombría. Al final, perdió los estribos y, dando un gran puñetazo
en la arena, dijo:
- Don Joan, usted ya sabe que
el señor Pla y yo le tenemos cariño y respeto. Además soy su
guardabosque, y a mucha honra… Pero, si sigue por este camino, le
devolveré la canana, las municiones, la placa y la escopeta…
Como Anaximandro y Parménides,
creía, como cree muchísima gente, que la Tierra es plana e inmóvil
y que está colgada al cielo con un clavo…
'Un viaje frustrado' es una de las 'Cinco historias del mar', donde Pla demuestra un gran conocimiento marítimo. En otra de estas historias, 'Bodegón con peces', Pla despliega una sabiduría y admiración sobre las sardinas equivalente a la de Melville con las ballenas o la de David Foster Wallace con las langostas. El gremio de los marinos y los pescadores, al que pertenece Hermós, siempre se ha resistido a aceptar el modelo heliocéntrico. De hecho, hasta hace poco, se han regido por el sistema ptolomeico para orientarse, y se apañaban bien. Los profesores sabemos lo difícil que puede resultar que alguien aprenda a hacer algo de una manera distinta a como lo hace
Le pone buena voluntad la profesora y pone el clásico ejemplo de la reacción del bicarbonato con el vinagre para formar CO2 y la reacción es endotérmica, efectivamente, pero Milo Murphy siempre la lía.
Se sobrepone a algunos contratiempos y acaba protagonizando un video clip a lo David Bowue muy chulo
Una
sola cosa aprendida de él le hubiera bastado para sentirse en paz
como padre. Una sola. Un padre tiene un crédito que no es infinito,
descrito por una curva convexa cuyos máximos se sitúan al principio
y al final de la vida del hijo. Sobrepasado ese límite, el hijo se
niega a captar más del padre, y está obligado a aprender la lección
por otros medios o a ignorarla para siempre. Pero él no tenía la
sensación de haber legado nada en absoluto a Gonzalo. La curva que
los relacionaba parecía una línea horizontal pegada al eje de las
equis. Nunca había tenido crédito
Pues nos gusta poner buenos ejemplos de cómo la ciencia y algunas de sus herramientas pueden ayudar a afinar una idea. Otra cosa es que uno esté de acuerdo con la forma de esta curva. Yo creo que hay dos tipos de influencia del padre en el hijo, una es aquella en la que el hijo es consciente de haberla adquirido y la otra, por definición imposible de calibrar, aquellas cosas que hemos heredado o aprendido sin saberlo. Siempre me ha gustado esta frase de Sándor Màrai sobre sus antepasados en sus memorias: Tengo que hablar de los
muertos, así que debo bajar la voz. Algunos están completamente
muertos para mí; otros sobreviven en mis gestos, en la forma de mi
cráneo, en mi manera de fumar, de hacer el amor, de alimentarme:
como y bebo ciertas cosas por encargo de ellos. Son numerosos.
En su momento definí esta novela, Un Papa sevillano, como una mezcla de Gramática parda, de Hortelano y Poderes terrenales de Burgess
El
contenido del capítulo que leía en esos momentos era éste:
mientras el obús que lleva a los exploradores hacia la Luna viaja
por el vacío muere uno de los animales que se encuentran a bordo, un
pequeño foxterrier. Después de algunas dudas, los exploradores
deciden arrojar el cadáver a través de la hermética escotilla. Así
lo hacen; luego, al mirar por la espesa ventana de vidrio, advierten
con horror que el cuerpo del perro vuela paralelamente a ellos por el
espacio. No cae, porque conserva la velocidad del obús, así como un
objeto arrojado por la ventana de un tren en movimiento conserva la
velocidad del tren; y fuera de la atmósfera terrestre no hay ninguna
clase de fricción que pueda frenar el movimiento.
Gradualmente,
el cadáver va separándose de la ventana, impelido por la
persistencia del suave envión que lo había arrojado por la
escotilla; pero aunque retrocede lentamente, conserva su velocidad
paralela y sigue frente a la ventana.
El perro muerto se
ha convertido en un planeta o en un meteoro que seguirá girando
sobre su oscura órbita elíptica alrededor de la tierra,
eternamente.
Pues he encontrado este texto que es ya por sí solo toda una entrada de blog, ya que el propio Koestler comenta el contenido científico del texto de Verne. Recomiendo toda la autobiografía de Arthur Koestler como método de de conocimiento del siglo XX, ya que el tío se metía en todos los embolados posibles. Tanto era así, que recuerdo de joven leer estas memorias y contarle a mi hermano en nuestra habitación compartida todas sus peripecias, incluida una experiencia mística en la cárcel de Sevilla, buen sitio, Los Arcos para las experiencias místicas. Mi hermano le apodó 'el fantasma', porque no podía creer que fuera cierto todo lo que contaba. No voy a hacer spoiler de cómo termina la autobiografía y la propia vida de Koestler.
Pero
el hecho de que los imanes se juntaran con un fuerte clic metálico
siempre que los arrimaba, o que atrajeran todas las cosas de hierro-
grapas, ganchos, agujas, monedas- no me resultaba extraño, pues al
fin y al cabo eran unos imanes iguales a los que había visto en la
cooperativa de Electrobobinas de Ghiocei, cuando en el sexto curso
saltábamos la valla para hurgar entre los montones de deshechos del
patio. El milagro acompañado a veces por una especie de pánico
empezaba en el momento en que, al cambiar la posición de los imanes,
aparecía de repente entre ellos una almohadilla elástica invisible
y, pro mucho que intentaras acercarlos, se alejaban el uno del otro
como si esa almohadilla fuera un bloque de hielo transparente que se
estuviera derritiendo. Era la primera prueba de que en el mundo hay
cosas que no puedes ver con los ojos y que, sin embargo, están ahí,
que, como cualquier otro objeto, bloquean tu paso y ocupan una zona
del espacio con la misma legitimidad hastiada con que lo harían una
mesa o un vaso. Esos dos imanes detectaban entre ellos un fantasma,
una irrealidad, abrían una puerta hacia otro mundo de
imposibilidades concretas y palpables. En ese momento habrías
querido coger con la mano, como a un gorrión enfermo, aquella
almohadilla regordeta, y jugar con ella como si fuera una pelota de
goma, pero su existencia se te antojaba unida a la de los dos imanes
de forma tan fuerte e indisoluble como parece unida a nuestros ojos
la propia realidad.
Ya dije algún día que textos como este servirían como cita introductoria en el capítulo de campo magnético de un manual de Física. Otra utilidad es que cuando yo explique el campo magnético y el fenómeno que se comenta deje caer en clase expresiones como 'almohadilla elástica invisible como un gorrión enfermo' y confiar en que algún alumno aprecie la cursilería.
Este párrafo de Cartarescu me gusta por dos motivos. Primero porque consigue una de las funciones de la literatura: hacer visible lo invisible. Y también me gusta porque narra el asombro infantil de los primeros descubrimientos, un sentimiento que tanto la ciencia como la poesía reclaman para sí
La mayoría de los
tratamientos de pito que Jenny veía se aplicaban a soldados. El
Ejército de los Estados Unidos no empezó a beneficiarse del
descubrimiento de la penicilina hasta 1943 y muchos soldados no la
conocieron hasta 1945. En el Boston Mercy, en los primeros meses de
1942, por lo general, los pitos se trataban con sulfamidas y
arsénico. Para la gonorrea se usaba sulfatiazol, diluido en enormes
cantidades de agua. Para la sífilis, en los tiempos anteriores a la
penicilina, aplicaban neoarofenamina; Jenny Fields consideraba que
ese era el fin al que podía conducir el sexo: introducir ‘arsénico’ en
la química humana con la intención de purificar la química.
Gran descubrimiento la penicilina, sí señor. Según cuenta Fleming se produjo el 28 de septiembre de 1928, aunque no está del todo claro que el descubrimiento fuera tan casual como se cuenta. El mundo según Garp es una novela muy buena, pero no recomendada para padres con tendencia a preocuparse. En el prólogo, John Irving intenta contestar a las dos preguntas más odiadas por los escritores según él: ¿de qué trata la novela? y ¿es autobiográfica?