Nunca le veía encender el generador- y tampoco quería, pues pensaba que sería una experiencia aterradora-, pero me encantaba verlo medir con precisión el nivel de ácido en cada uno de los enormes acumuladores. Al menos él decía que era ácido, y yo le creía, aunque me sorprendió la primera vez que lo vi llenar el nivel con una gran botella en la que ponía AGUA DESTILADA. Yo era demasiado discreto para hacer notar la aparente contradicción; y, en cualquier caso, le tenía mucho respeto al ácido porque el señor Mills había dicho que, si lo tocabas accidentalmente, te atravesaba la mano
Yo diría que se trata de un acumulador de plomo,
parecido a las baterías de los coches. Y el señor Mills no mentía al pequeño
John, es verdad que llevan tanto agua destilada como ácido sulfúrico. Fue un pionero el señor Mills en las medidas
de protección en el laboratorio porque efectivamente en todos los frascos de
ácido sulfúrico se indica en la etiqueta un dibujo de una mano atravesada por
una gota, lo que yo siempre he interpretado como el señor Mills, que te
atraviesa la mano si te cae encima


































